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Opacidad y corrupción imperan en el IFEQROO

“Diezmos” del 30% sobre el monto de las obras, colocación de amigos y cómplices, saldos de ejercicios no aclarados, expedientes técnicos incompletos, y dictámenes a modo resultado de un ejercicio “libre” del presupuesto del Instituto de Infraestructura Física Educativa del Estado de Quintana Roo (IFEQROO), ha permitido a su titular Abraham Rodríguez Herrera una vida cómoda en tres años de la administración del “cambio”.

Empresarios constructores de Quintana Roo, que ante la creciente inseguridad en todo el Estado que provoca el “pago de piso” a grupos criminales y la decreciente inversión privada, denunciaron el hartazgo que predomina en las instituciones del gobierno local, y de manera particular, del IFEQROO donde privan la corrupción, el cohecho, amenazas y soborno por parte de su titular Abraham Rodríguez Herrera.

El funcionario, que en tres años ha logrado consolidar un rancho en unos kilómetros de Calderitas, Othón P. Blanco, con rumbo a la zona arqueológica de Oxtankah, con acceso mecanizado, todos los servicios y la tecnología necesaria que privilegia la comodidad que da el dinero, es hoy por hoy sinónimo de la corrupción que priva en las instituciones del gobierno local.

De acuerdo a las leyes de egresos de Quintana Roo, en 2017, el IFEQROO tuvo un presupuesto oficial de 34 millones 304 mil 409.00; esta cifra ascendió a 42 millones 953 mil 307 pesos en 2018; el año pasado ejerció 45 millones 798 mil 559 pesos y en este 2020 tiene presupuestado 71 millones 963 mil 616 pesos.

Sin embargo, todos los años, el IFEQROO difícilmente se queda con el monto asignado en el presupuesto de egresos del Estado; por ejemplo, en 2018 el Instituto de Infraestructura Física Educativa del Estado de Quintana Roo, de un presupuesto autorizado por la cantidad de 42 millones 953 mil 307 pesos, pasó a 70 millones 92 mil 938 pesos.

Es decir, ese año el IFEQROO ejercicio una una diferencia de 27 millones 139 mil 631 pesos con 74 centavos, dinero que, hasta la revisión realizada por la Auditoría Superior del Estado, no tenía ninguna justificación, y nadie sabía dónde y a que o a quien se le había entregado.

En el reporte generado en 2019 correspondiente al ejercicio 2018, la ASEQROO observó que el IFEQROO y Abraham Rodríguez Herrera “deberá aclarar” que se hizo con esos 27 millones de pesos.

La ASEQROO también observó y dio un plazo de dos meses y medio para que el IFEQROO presente avances de los proyectos elaborados del Reglamento Interior, Manual de Organización y Manual de Procedimientos, rubro en el que Abraham Rodríguez Herrera argumentaba que debido que requería revisión de otras dependencias, como Oficialía Mayor, Contraloría y SEFIPLAN, la publicación en el Periódico Oficial del Estado de Quintana Roo está contemplada este 2020, un año después.

Por si eso fuera poco, en el rubro de Calidad en infraestructura educativa, la ASEQROO
observó que, presentó debilidades en proveer o generar evidencia que demuestre su utilización en todas las obras a cargo del Instituto.
Asimismo, presentó inconsistencias respecto a proveer o generar evidencia que sustente el conocimiento y aplicación de leyes, normas y lineamientos relacionados con la Infraestructura Física Educativa.

Se detectó personal adscrito a la Dirección de Obras y Equipamiento como Supervisor de Obra que no cumplía con los requisitos para poder desempeñar dicho puesto, establecidos en la norma mexicana NMX-R-024-SCFI-2015.

Peor aún, se detectó diversos errores en la integración de los requisitos que deben conformar los Expedientes Unitarios de Obra, como lo señala la norma mexicana NMX-R-024-SCFI-2015 y la Ley de Obras Públicas y servicios relacionados.

Todo esto, se ocultaba porque Abraham Rodríguez Herrera no alimentaba al Sistema de Información sobre la Infraestructura Física Educativa (SIIFE), sistema informático que es descrito en la Ley de la Infraestructura Física Educativa del Estado de Quintana Roo con evidencia de haber realizado un levantamiento del estado físico de la INFE, mediante el cual se pueda llevar un registro, control y estado de la calidad que guardan los espacios de la infraestructura física educativa del Estado.

Como consecuencia de los “diezmos” que pasaron del 10 % de donde deriva su nombre, a un 30 % de prebendas solicitadas a los constructores, la ASEQROO no logró identificar el cumplimiento de los principios básicos de la Infraestructura Física Educativa en los planteles construidos, esto es, seguridad, salubridad, suficiencia espacial, independencia, accesibilidad, utilización de las Tecnologías de la Información, protección al ambiente, sustentabilidad e innovación, establecidos en la Ley de la Infraestructura Física Educativa del Estado de Quintana Roo.

Tanta es la opacidad que priva en el IFEQROO que faltó mucha evidencia que sustente que los programas y servicios a su cargo, se desarrollaron bajo acciones de mejora continua, con procedimientos que eleven su calidad, mecanismos de inserción en el uso de tecnologías de la información y comunicación y propuestas de mejores prácticas referentes a la infraestructura física educativa en el Estado de Quintana Roo.

Para cerrar el corrupto círculo y que todo quedara entre compinches, Abraham Rodríguez Herrera incrustó en esas oficinas a personal afín, sin perfil para desempeñarse en la dependencia, pero con cuya complicidad se oculta la rampante corrupción del IFEQROO.

Así, la ASEQROO encontró como ejemplo, que uno de los evaluadores adscritos a la Dirección de Certificación, que son los responsables de certificar la calidad y elementos de seguridad de los planteles, si bien cuenta con título de Licenciatura, este es en Psicología Organizacional, mientras la ley pide como requisito: Título y cédula profesional que acredite haber cursado estudios de las siguientes licenciaturas: Arquitectura, Ingeniería civil, Ingeniero – Arquitecto o carrera afín.

Las inconsistencias encontradas en el ejercicio 2018, no pararon ahí, pues Abraham Rodríguez Herrera ocultó y no proporcionó los expedientes técnicos correspondientes a trece escuelas, para su revisión y análisis, como se detalla a continuación: Universidad Estatal de Oriente, Bachillerato Modern Academy, Preescolar Colegio Paulo Freire, Centro de Estudios de Posgrado Campus Cancún, Centro Universitario de Cancún, Bachillerato Escuela de Preparatoria de Andrés Quintana Roo, Bachillerato Instituto LAMAT Chetumal, Bachillerato Centro Escolar Escocia, INICISA Instituto Interamericano de Ciencias de la Salud, Bachillerato Colegio Puerto Aventuras, Bachillerato Instituto Vittorio Monteverdi, Preescolar Centro Educativo Baxaalpal, Preescolar, y la Primaria, Secundaria, Bachillerato Britt Academy

De igual forma, se observó que, con base en los expedientes técnicos, tres escuelas no estaban incluidas en el archivo digital denominado “Relación de escuelas dictaminadas en el ejercicio fiscal 2018”: Instituto Universitario de Alta Formación (Benito Juárez), Centro Educativo in Balance (Solidaridad) y Campo Escuela San José (Benito Juárez)

Sin embargo, además de los 70 millones de pesos, ejercidos en el 2018, ese mismo año, la Federación canalizó a Quintana Roo, 1,482 millones del programa “Escuelas al Cien”; 1,300 millones del Fondo de Aportaciones Múltiples; y se esperaba conseguir otros 1,000 millones de pesos más para planteles de nueva creación.

De ese tamaño es la danza de los millones, la corrupción y la opacidad que imperó en el IFEQROO en 2018.

El reporte de la ASEQROO correspondiente a 2019 aún no se ha dado a conocer, aunque se han hecho auditorías a los tres primeros trimestres del año pasado.

El año pasado, el IFEQROO tuvo un presupuesto autorizado por 45 millones 798 mil 559 pesos, pero al final del año ya había ascendido a más de 386 millones 747 mil pesos el monto a ejercer.

En la última evaluación trimestral, la ASEQROO informó que en varios programas los avances son del 0.00 % tales como el de Certificación de la Infraestructura Física Educativa, Infraestructura Física Educativa de Calidad, respecto al Fin, el avance presentado de las metas y objetivos de este programa es del 0.00% en relación a la meta anual.

En tanto que otros como el Banco de Proyectos de Inversión; y Gestión y Apoyo Institucional, tienen metas anualizadas, por lo que el IFEQROO argumentó que los avances se verán hasta el cuarto trimestre.

En ese mismo reporte, la ASEQROO aclara que el análisis no constituye una auditoría basada en los procesos sistemáticos que la caracterizan en cuanto a la planeación y la evaluación del control interno y de riesgos.

La dependencia aclaró que su responsabilidad consistió en analizar la información presentada por la entidad fiscalizable e informar de los resultados a la Legislatura del Estado a través de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta, en los términos del artículo 14 de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas del Estado de Quintana Roo; reservando su opinión en ese momento en cuanto a la razonabilidad de las cifras presentadas.

En 2020 el IFEQROO tiene presupuestado 71 millones 963 mil 616 pesos en el presupuesto local, cifra que se prevé rebase los 400 millones para ejercer este mismo año; de los que, si continúa la cobranza del 30 por ciento de “diezmo” sobre el valor las obras, el titular del IFEQROO y compinches se embolsarán 120 millones de pesos.

Nada mal para el titular de una dependencia en este mundo galopante de corrupción e impunidad.

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