Especialista señala que el abandono del campo y el uso de nuevas tecnologías sin conocimiento del territorio amenazan los saberes ancestrales
JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— La pérdida gradual del conocimiento agrícola tradicional de la cultura maya representa uno de los principales desafíos para el futuro del campo en la región, advirtió el defensor de los pueblos mayas e ingeniero agrícola Bernardo Caamal Itzá, quien alertó que el relevo generacional está provocando el abandono de prácticas que durante siglos permitieron adaptar la producción a las condiciones del territorio.
El especialista explicó que décadas de rezago en el sector agropecuario han contribuido a que muchos productores de entre 40 y 50 años de edad dejen de valorar los conocimientos locales relacionados con el comportamiento de los suelos, los ciclos de lluvia y las temporadas de cultivo, saberes que aún conservan los campesinos de mayor edad.
«Estamos perdiendo un conocimiento que fue construido durante miles de años y que permitió a las comunidades mayas producir alimentos adaptándose al clima y al entorno», señaló.
Caamal Itzá indicó que las nuevas generaciones muestran un creciente interés por incorporar herramientas tecnológicas, como el uso de drones para sembrar o fumigar, pero advirtió que esa innovación debe ir acompañada del conocimiento sobre las características ambientales y productivas de cada región.
Precisó que el problema no radica en el uso de nuevas tecnologías, sino en aplicarlas sin comprender previamente el funcionamiento del territorio ni las prácticas agrícolas que históricamente han demostrado su eficacia.
El ingeniero recordó que la agricultura maya desarrolló, a lo largo de más de tres mil años, sistemas de producción adaptados a las condiciones climáticas de la península, por lo que consideró indispensable preservar ese legado e incorporarlo a los modelos modernos de producción.
Como ejemplo de las consecuencias de ignorar estos conocimientos, mencionó las afectaciones registradas en plantaciones de limón establecidas bajo esquemas de monocultivo, donde las altas temperaturas de los últimos meses han provocado aborto floral, reducción en la producción y pérdidas económicas para los productores.
A su juicio, estos casos evidencian la necesidad de impulsar sistemas agrícolas más diversos y resilientes frente a fenómenos como el cambio climático.
Finalmente, Bernardo Caamal Itzá sostuvo que el futuro del campo en la zona maya dependerá de lograr un equilibrio entre la innovación tecnológica y los conocimientos ancestrales, promoviendo modelos de producción sostenibles que fortalezcan la seguridad alimentaria y permitan conservar el patrimonio agrícola heredado por generaciones.






















