Tras ser desalojados hace nueve meses, viven en una vivienda construida con cartón, lonas y láminas; piden apoyo para mejorar sus condiciones de vida
JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— A pocos minutos de la cabecera municipal de José María Morelos, una familia integrada por 11 personas enfrenta diariamente condiciones extremas de pobreza al habitar un refugio improvisado construido con palos, cartón, lonas y láminas deterioradas, sin paredes firmes ni piso, rodeado de maleza donde la presencia de serpientes, insectos y otros animales representa un riesgo constante.
La historia es la de María Andrea Ek Canché, quien relató que hace aproximadamente nueve meses ella y su familia fueron desalojadas del terreno donde vivían, luego de que el predio fuera vendido.
Sin otro lugar a dónde ir, encontraron un espacio donde levantaron dos pequeñas estructuras improvisadas con el apoyo de una vecina, quien les donó algunas láminas para protegerse parcialmente de la lluvia y el intenso calor.
Además de enfrentar la precariedad de su vivienda, la familia sobrevive con ingresos mínimos.
María Andrea explicó que su esposo obtiene recursos mediante la recolección y venta de cartón, latas y botellas reciclables, mientras ella vende bolsas y cultiva algunas hortalizas para contribuir al sustento del hogar.
Sin embargo, aseguró que el dinero apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas de alimentación de toda la familia.
La mujer señaló que no busca despertar compasión, sino solicitar el apoyo solidario de quienes puedan contribuir con materiales de construcción, alimentos o cualquier ayuda que les permita mejorar las condiciones en las que viven.
Actualmente, indicó, la familia convive en un entorno donde también enfrentan la presencia constante de mosquitos y perros enfermos, factores que incrementan los riesgos para la salud, especialmente de los menores de edad.
Con evidente emoción, María Andrea manifestó además su preocupación por la situación de uno de sus hijos, circunstancia que calificó como una de las pruebas más difíciles que enfrenta la familia.
A pesar de las adversidades, afirmó que mantiene la esperanza de recibir apoyo para construir un hogar más seguro y ofrecer mejores condiciones de vida a sus seres queridos.
La historia refleja la realidad que aún enfrentan numerosas familias en condiciones de pobreza extrema en comunidades del estado, donde las carencias van más allá de la falta de ingresos e incluyen el acceso a una vivienda digna y a condiciones básicas de bienestar.
María Andrea hizo un llamado a la solidaridad de la sociedad, confiando en que la ayuda de personas, organizaciones o autoridades pueda representar una oportunidad para que su familia comience a transformar las difíciles condiciones en las que hoy vive.






















