La falta de lluvias y la escasa floración reducen las fuentes de alimento para las abejas; productores esperan que el fin de la canícula mejore las condiciones del sector
JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— La prolongada sequía y los efectos de la canícula comienzan a impactar la actividad apícola en la zona maya de Quintana Roo, donde la disminución de la floración ha reducido la producción de miel y obligado a algunos productores a suministrar alimento suplementario a sus colmenas para evitar pérdidas.
El apicultor Nazario Huchin Chan explicó que la escasez de lluvias afecta directamente la disponibilidad de alimento para las abejas, ya que la pérdida de cultivos de temporal y el secamiento de la vegetación silvestre reducen significativamente las fuentes de néctar y polen.
«La falta de floración disminuye la producción de miel y pone en riesgo el desarrollo de las colmenas», señaló.
El productor aclaró que la alimentación artificial no debe aplicarse de manera generalizada, ya que cada apicultor debe evaluar las condiciones específicas de sus apiarios antes de intervenir.
Advirtió que suministrar alimento cuando no es necesario puede generar dependencia en las abejas, reduciendo su capacidad de búsqueda y recolección natural de recursos.
Huchin Chan comentó que algunos apicultores conservan parte de la miel obtenida durante las temporadas de alta producción para utilizarla como alimento en periodos de escasez. Sin embargo, cuando las cosechas son bajas, muchos productores optan por vender toda la producción para obtener ingresos, lo que limita la disponibilidad de reservas para enfrentar la temporada crítica.
El panorama, explicó, podría mejorar una vez que concluya la canícula y se restablezcan las lluvias, ya que ello favorecerá la recuperación de la floración y aumentará nuevamente la disponibilidad de alimento para las abejas.
Asimismo, señaló que las precipitaciones permitirán reactivar la siembra de maíz, calabaza y otros cultivos de temporal, cuya floración también representa una fuente importante de alimento para las colmenas.
Los apicultores mantienen la expectativa de que el retorno de las lluvias contribuya a estabilizar la producción de miel durante los próximos meses y reduzca las afectaciones ocasionadas por la sequía, uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector en la región.






















