Alejandro Enrique Arcos Romero, antiguo colaborador de Rafael Marín Mollinedo en la Agencia Nacional de Aduanas de México, vuelve a colocarse bajo los reflectores tras una investigación que lo ubica acompañando al aspirante de Morena en su operación política rumbo a la gubernatura de Quintana Roo.
CHETUMAL, Quintana Roo.- La aspiración de Rafael Marín Mollinedo para buscar la candidatura de Morena al Gobierno de Quintana Roo enfrenta un nuevo y delicado cuestionamiento, luego de que una investigación periodística documentara la presencia en su entorno político de Alejandro Enrique Arcos Romero, personaje señalado por autoridades mexicanas y estadounidenses como presunto operador financiero de la organización encabezada por el rumano Florian Tudor.
La investigación, difundida este lunes en la portada nacional de Reforma bajo el encabezado “Pasa de mafia rumana a campaña de Morena”, coloca nuevamente bajo escrutinio no solamente a Arcos Romero, sino a la selección de colaboradores que ha acompañado a Rafael Marín desde su paso por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
De acuerdo con lo publicado, Arcos Romero fue identificado dentro de investigaciones relacionadas con la estructura financiera atribuida a Florian Tudor, señalado por encabezar una organización dedicada, entre otros delitos, a la clonación de tarjetas bancarias de turistas mediante cajeros automáticos instalados en destinos como Cancún y Los Cabos.
En febrero de 2021, según los documentos citados por la investigación, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) bloqueó cuentas bancarias de Arcos Romero como parte de la llamada Operación Caribe.
La información periodística sostiene además que autoridades estadounidenses habían solicitado acciones contra personas y empresas relacionadas con esa estructura financiera.
Los señalamientos contra Arcos Romero, sin embargo, no implican por sí mismos responsabilidad penal de Rafael Marín Mollinedo. Tampoco permiten atribuir al aspirante morenista las conductas investigadas contra terceros.
Pero políticamente abren una pregunta que el exdirector de Aduanas tendrá dificultades para evadir: ¿qué hace actualmente Alejandro Arcos Romero dentro de su entorno político?
De Aduanas a la operación política
La relación entre ambos personajes no comenzó durante la actual carrera por la gubernatura.
Arcos Romero estuvo vinculado al equipo de Rafael Marín durante su primera gestión al frente de Aduanas, e información periodística publicada desde años atrás ya había documentado los cuestionamientos existentes alrededor del funcionario.
Lo novedoso es su reaparición.
Reforma asegura que Arcos Romero actualmente acompaña a Marín Mollinedo en actividades relacionadas con su promoción política en Quintana Roo.
La investigación también refiere que Arcos estuvo involucrado en trámites ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial relacionados con la marca “Rafa Marín”, un elemento que fortalece las interrogantes sobre la cercanía que mantiene con el aspirante.
Por ello, reducir el caso a una fotografía circunstancial resulta cada vez más complicado.
Un círculo que comienza a convertirse en problema
Arcos Romero tampoco es el único antiguo colaborador de Aduanas que ha generado controversia alrededor del proyecto de Rafael Marín.
También ha reaparecido Alex Tonatiuh Márquez Hernández, exdirector de Investigación Aduanera, conocido mediáticamente como “Lord Relojes” después de los cuestionamientos sobre una colección de relojes de lujo y su patrimonio.
Investigaciones periodísticas nacionales también pusieron bajo escrutinio operaciones inmobiliarias atribuidas al exfuncionario.
Nuevamente, ninguno de esos señalamientos convierte automáticamente a Rafael Marín en responsable de las conductas atribuidas a sus antiguos colaboradores.
Pero para un político que pretende gobernar Quintana Roo, la conformación de su círculo de confianza sí constituye un asunto de interés público.
Y mientras más personajes cuestionados aparezcan alrededor de su proyecto, más difícil será sostener que todo forma parte exclusivamente de una campaña de “guerra sucia”.
El pasado en Aduanas vuelve a perseguir su aspiración
Rafael Marín busca posicionarse rumbo a 2027 después de dos periodos al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México, una institución que ha quedado bajo intenso escrutinio debido a investigaciones sobre contrabando de combustibles y el denominado huachicol fiscal.
No existe, con la información pública disponible, una resolución que permita responsabilizar penalmente a Marín de esos hechos.
Pero su trayectoria al frente de Aduanas inevitablemente será sometida a revisión conforme avance su aspiración política.
Especialmente cuando antiguos integrantes de su entorno vuelven a aparecer cerca de su proyecto.
Marín ha denunciado en reuniones políticas una supuesta “guerra sucia” en su contra y ha cuestionado publicaciones relacionadas con Aduanas, huachicol fiscal y su trayectoria.
Sin embargo, buena parte de estos señalamientos no surgieron originalmente en Quintana Roo ni fueron creados durante la actual sucesión.
Han sido objeto de investigaciones de medios nacionales desde años atrás.
Una cosa es una guerra sucia y otra es una hemeroteca que exige respuestas.
La oposición ya encontró el punto débil
El caso comenzó además a trascender la disputa interna de Morena.
El exgobernador de Yucatán, Rolando Zapata Bello, retomó públicamente la investigación y advirtió que “el crimen organizado sigue apareciendo peligrosamente cerca de perfiles de MORENA”.
El priista hizo referencia precisamente al caso del presunto operador financiero relacionado con la llamada mafia rumana que trabajó en Aduanas y ahora aparece vinculado políticamente con un aspirante morenista en Quintana Roo.
El mensaje anticipa lo que podría ocurrir durante la campaña de 2027.
Si Rafael Marín avanza en la competencia interna, sus antecedentes en Aduanas y los personajes que formaron parte de su círculo difícilmente permanecerán como un asunto exclusivamente interno de Morena.
La oposición ya comenzó a convertirlos en argumento político.
Rafael Marín debe explicar
El problema para Rafael Marín no consiste únicamente en demostrar que él no cometió las conductas atribuidas a terceros.
Hay una pregunta previa que sí le corresponde responder:
¿por qué personajes sometidos a señalamientos tan graves continúan apareciendo cerca de su proyecto político?
Alejandro Enrique Arcos Romero merece las garantías legales correspondientes y cualquier acusación en su contra deberá ser acreditada por las autoridades competentes.
Pero Rafael Marín pretende algo distinto: gobernar Quintana Roo.
Por ello, además de responsabilidades jurídicas, existen responsabilidades políticas.
Marín tiene derecho a denunciar una campaña en su contra, defender a sus colaboradores y presentar las pruebas que considere necesarias.
Pero también tiene la obligación de explicar quiénes integran su equipo, qué funciones desempeñan y por qué algunos personajes cuestionados durante su paso por Aduanas continúan apareciendo alrededor de su aspiración.
Porque conforme se aproxima 2027, el problema ya no es solamente el pasado de Rafael Marín en Aduanas.
También son las compañías que conserva en el presente.
Y si Morena pretende presentarlo como una opción para gobernar Quintana Roo, tarde o temprano tendrá que responder una pregunta que comienza a resultar inevitable:
¿con quiénes pretende gobernar Rafael Marín?






















