Por ABC
En Morena nadie quiere llamarla batalla, mucho menos adelantarse a los tiempos electorales, pero en Othón P. Blanco la sucesión ya comenzó.
Y mientras públicamente todos hablan de unidad, transformación y respeto a los tiempos, por debajo de la mesa empiezan a moverse las piezas de una disputa que, salvo una sorpresa, amenaza con concentrarse en dos nombres: Luis Gamero Barranco y Elda Xix Euán.
Los demás están ahí.
Saulo Aguilar Bernés mantiene aspiraciones; Ángel Rivero Palomo aparece en algunas mediciones; David Hernández Solís conserva presencia partidista; Alejandro Alamilla Villanueva, Nabil Eljure y otros personajes buscan espacio.
Pero una cosa es levantar la mano y otra tener posibilidades de llegar hasta el final.
Hoy, la pelea parece comenzar a dividirse entre el proyecto que se construye desde el Ayuntamiento y el que puede construirse desde el Gobierno del Estado.
Ahí está la grilla.
Gamero juega con territorio
Luis Gamero no necesita anunciar todos los días que quiere ser presidente municipal.
Sus acciones hablan por él.
Desde la Secretaría General del Ayuntamiento ocupa una de las posiciones políticas más importantes de la administración de Yensunni Martínez y cuenta con algo que ningún aspirante debería subestimar: conocimiento de la estructura municipal.
Colonias, comunidades rurales, liderazgos, operadores y buena parte de quienes participan en la movilización política de Othón P. Blanco pasan, directa o indirectamente, por la Secretaría General.
Y Gamero conoce ese terreno.
Además, no es la primera ocasión que busca llegar a la presidencia municipal.
En 2021 estuvo a punto de encabezar la candidatura de Morena hasta que el episodio de violencia política contra las mujeres terminó por descarrilar aquella aspiración.
Cinco años después está nuevamente en la pelea por el hueso.
Y esta vez parece dispuesto a llegar con todo.
Una medición de Rubrum difundida en marzo de 2026 lo colocó en primer lugar entre los perfiles morenistas incluidos, seguido por Elda Xix, David Hernández y Saulo Aguilar.
Pero Gamero carga una mochila que sus adversarios seguramente intentarán abrir cuando llegue el momento de las definiciones: precisamente aquel antecedente de violencia política de género.
Aunque para el proceso electoral de 2027 la discusión jurídica puede ser diferente, políticamente el expediente existe.
Y en una interna cerrada cualquier antecedente sirve como munición.
Elda juega otra partida
Elda Xix su cancha es otra.
La Secretaría de Educación es una de las dependencias con mayor presencia territorial del Gobierno del Estado y la mantiene permanentemente en contacto con docentes, trabajadores, padres de familia y comunidades.
No es una posición menor, pero con los maestros tiene ciertos descalabros.
Tampoco es una improvisada electoralmente.
Ya fue diputada local y posteriormente ganó una diputación federal por el Distrito 02.
Tiene experiencia en campañas y conoce el territorio.
Pero su mayor carta quizá no aparezca en ninguna encuesta.
Es mujer.
Y eso puede terminar valiendo puntos de ventaja.
Porque antes de preguntarnos quién ganará la encuesta de Morena hay que responder otra pregunta:
¿Morena permitirá competir a un hombre por Othón P. Blanco?
Ahí puede decidirse media candidatura.
Si la distribución de género determina que la capital corresponde a una mujer, buena parte de la batalla terminaría antes de comenzar.
Gamero podría tener estructura, reconocimiento y números, pero simplemente no entraría en la ecuación.
Elda, por el contrario, quedaría colocada frente a un escenario extraordinariamente favorable.
Por eso la paridad será posiblemente la primera gran batalla política de esta sucesión.
¿Y Yensunni?
Hay otra pieza que nadie debería perder de vista.
Yensunni Martínez.
La presidenta municipal ha dicho que no buscará otro cargo de elección popular en 2027.
Eso no significa que vaya a permanecer sentada observando cómo otros deciden quién ocupará la silla que dejará.
Una alcaldesa que concluye dos administraciones consecutivas conserva relaciones, operadores y estructura.
Por eso será fundamental observar hacia dónde se mueve el grupo político municipal cuando llegue la definición.
¿La estructura terminará con Gamero?
¿Habrá una negociación con otro proyecto?
¿O desde Morena se buscará una candidatura que represente ruptura con el actual Ayuntamiento?
Las respuestas comenzarán a aparecer conforme se acerquen los tiempos.
Y está Mara
Ninguna sucesión municipal importante en Quintana Roo puede analizarse ignorando a la gobernadora Mara Lezama.
Eso no significa que desde Palacio de Gobierno ya exista una candidatura decidida.
Afirmarlo hoy sería especulación.
Pero resulta difícil imaginar que Morena defina al candidato o candidata de la capital del estado sin considerar gobernabilidad, competitividad y relación con el proyecto estatal.
Y ahí Elda tiene una posición interesante: forma parte del gabinete.
Gamero, en cambio, construye desde el gobierno municipal.
Son dos centros políticos distintos que eventualmente podrían terminar buscando el mismo boleto.
La pregunta será si realmente llegan enfrentados hasta el final o si antes existe un acuerdo.
Porque en Morena las encuestas importan.
Pero también importan los acuerdos.
Lidia observa desde enfrente
Mientras Morena comienza a consumir energía en su propia sucesión, Lidia Rojas Fabro tiene una ventaja:
No necesita ganar la interna de Morena.
Movimiento Ciudadano tiene en ella a uno de sus perfiles naturales para competir nuevamente por la capital.
Y seguramente estará observando cada golpe.
Una ruptura entre Gamero y Elda sería música para los oídos de la oposición.
Porque el verdadero peligro para Morena no necesariamente es que MC crezca diez puntos.
Puede ser que Morena pierda diez puntos producto de una fractura interna.
Chetumal ya ha demostrado que su electorado puede castigar.
La guerra apenas comienza
Por ahora nadie se pelea públicamente.
Todos son compañeros.
Todos pertenecen al mismo movimiento.
Todos respetarán la encuesta.
Todos cerrarán filas.
Al menos eso dirán.
Pero cuando llegue el momento de definir género, medir conocimiento, revisar negativos y seleccionar candidato, veremos cuánto dura la cortesía.
Porque detrás de la candidatura de Othón P. Blanco no solamente está en juego una presidencia municipal.
Está en juego el control político de la capital de Quintana Roo rumbo al cierre del sexenio y la construcción de los grupos que llegarán vivos a 2027 y más allá.
Hoy las dos figuras que comienzan a concentrar los reflectores son claras:
Luis Gamero y Elda Xix.
Él tiene territorio.
Ella tiene posición estatal.
Él necesita que la candidatura permanezca abierta para hombres.
Ella puede convertirse en la gran beneficiaria de la paridad.
Y ambos necesitan algo que todavía ninguno tiene:
la decisión de Morena.
Por eso la verdadera pregunta ya no es quién quiere gobernar Chetumal.
La pregunta es otra:
¿a quién quieren dejar llegar?























