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Los autobuses con gatilleros chilangos en Cancún

El avión aterrizó sin contratiempos en el Aeropuerto Internacional de Cancún aquel día de enero de 2017.

Proveniente de la Ciudad de México, la aeronave trasladó a algunos de los líderes del grupo delictivo La Unión, a pesar de que sus rostros ya habían sido identificados y difundidos por las autoridades.

Nada de eso pareció importar. Se hicieron pasar por organizadores de un evento deportivo y hasta portaban gafetes y otros distintivos que les permitieron volar sin contratiempos.

Al salir del aeropuerto, el grupo liderado por El Betito era esperado por unas Suburban negras con chofer incluido. Un día antes habían salido desde la capital del país tres autobuses repletos de hombres, algunas mujeres y niños, fingiendo ser turistas rumbo a una excursión al mismo destino de playa.

En realidad era un centenar de gatilleros al servicio de la banda delincuencial que tenía la orden de cumplir una misión en esa ciudad turística: matar a miembros de Los Zetas que habían participado en el secuestro de un hermano de los líderes de La Unión.

La ciudad añorada por turistas de todo el mundo, valorada por sus playas esmeralda y su vida nocturna sin freno, estaba amenazada.

Tres días después, el rojo se tiñó no en ese destino, sino en Playa del Carmen, a una hora de ahí. Todos recordaremos los titulares de ese 16 de enero: «Cinco muertos y 15 heridos en tiroteo«; «Balacera y caos en discoteca de Playa del Carmen«, y «Tragedia en Playa del Carmen«. Lo que ocurrió con lujo de detalles desde que se planeó el ataque por el que llegaron los gatilleros, y lo que realmente pasó después en esa discoteca lo revela el periodista Antonio Nieto en su más reciente libro El Cártel Chilango.

Esta y otras historias que demuestran cómo el grupo de La Unión afianzó sus tentáculos, no solo en cada espacio de la capital mexicana, sino también en otros estados como Puebla, Quintana Roo y Veracruz, se cuentan en este importante documento que fue publicado bajo la firma de Grijalbo, de Penguin Random House. Antonio Nieto, quien es coautor también de Narco CDMX (2019, Grijalbo), explica gracias a un reportero meticuloso con fuentes que incluyen a ex miembros del grupo criminal, el paso a paso de la gestación de la banda.

Dadas las cualidades expuestas en la obra, se puede sugerir que lejos de la minimización que han hecho las autoridades sobre la capacidad de La Unión, éste más bien podría ser un cártel por varias razones: tiene proveedores de droga directamente como productores; ha tejido una red que tiene presencia no sólo en una ciudad; y tiene una capacidad de fuego y estructura capaz de controlar amplios territorios. La historia del Blue Parrot y la presencia de la banda delincuencial en otras zonas son algunas de las revelaciones de este libro que bien vale la pena consultar si se desea entender las entrañas de La Unión y cómo operan en la Ciudad de México, así como de, al mismo tiempo, disfrutar de historias que por su narrativa son atractivas en sí.

El Cártel Chilango también describe las redes de lavado de dinero del grupo en la capital que constan de negocios de millones y millones de pesos, y da a conocer detalles de algunos episodios de violencia que ha vivido esta ciudad y que muestran cómo los miembros de la banda criminal se equivocan con las víctimas que matan y torturan, porque los confundieron y finalmente no tenían nada que ver con sus enemigos.

También da a conocer que uno de los fundadores de “La Unión” es Juan Juárez Orozco, “El Abuelo”, quien fue detenido unos años en Panamá y del que poco se conocía su perfil. Con pluma impecable y dando detalles que solo el reporteo de a pie, con las fuentes directas, testigos, y personas que conocen bien el mundo que Nieto describe en esta historia, El Cártel Chilango debe ser un referente también para autoridades locales y federales que hasta el momento no han podido contener a los criminales que azotan esta ciudad. Una ciudad que vive bajo la amenaza de que un nuevo episodio de violencia se presente provocado por los delincuentes que parecen ser sus dueños.

*SANDRA ROMANDÍA es periodista de investigación. Coautora de Narco CDMX (2019) Grijalbo; y Los 12 Mexicanos más pobres (2016) Planeta y ganadora de la beca María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia

Fuente: https://www.milenio.com/opinion/sandra-romandia/columna-sandra-romandia/los-autobuses-con-gatilleros-chilangos-en-cancun

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