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El peor ejemplo; de un joven a otro joven

Chetumal, Quintana Roo .-Sabemos que en estos tiempos existe una profunda grave crisis en cuanto a la percepción que el ciudadano tiene hacia el político de cualquier bandera partidista. Y es que el negativismo gira alrededor de quienes con un protagonismo bastante irritable hacen de todo para acaparar reflectores y conseguir a toda costa alguna posición de poder.

La simulación como práctica arraigada en el político es un recurso desgastado; la falsedad asquea a expectantes electores en cada proceso, ya que lo único que esperan es que les cumplan lo que se les promete sin faramallera. Asimismo, cierto es que políticos del momento se han convertido en expertos de la actuación y en profesionales de la declamación del discurso con demagogia.

Y lo peor, es que las esperanzas se desvanecen cuando las nuevas generaciones de jóvenes que incursionan en la política recurren a las mañas de los políticos tradicionales.

Por ejemplo, recordemos que en días recientes un grupo de jóvenes pertenecientes a la «Red Mundial de Jóvenes Políticos Quintana Roo» regaló a familias bolsas llenas de comida chatarra en diferentes puntos de Chetumal, Bacalar y Cozumel, tras el paso del Huracán «Delta», asumiendo un papel protagónico en medio de una contingencia meteorológica.

Asimismo, situación similar ocurre con un funcionario del Gobierno Estatal. La insaciable sed de protagonismo y la egolatría de Fernando Méndez Santiago, Titular del Instituto Quintanarroense de la Juventud (IQJ) lo hizo violar el Art. 134 en materia de Propaganda Gubernamental, así como cae en excesos ajenos a sus encomiendas con el sector juvenil.

Cabe destacar que durante la segunda etapa del Programa de Ayuda Alimentaria del Gobierno del Estado, Fernando Méndez usó la contingencia para promocionar su imagen. Se constató que en la entrega de los apoyos alimenticios, el oportunista funcionario mandó a personalizar su chaleco amarillo imprimiendo su nombre «FERNANDO MÉNDEZ» en el frente y lado izquierdo en letras grandes, sobre el atuendo el cual era el distintivo de los brigadistas que acudían casa por casa para entregar los apoyos.


El Art. 134 de la Constitución Política indica que «la propaganda bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y las entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público». Sin embargo, el Director General del IQJ infringió la Ley y se encontraba prácticamente en campaña abierta meses atrás, toda vez que ha corrido la voz de que aspira a la candidatura por la Presidencia Municipal de Othón P. Blanco.

Por otro lado, jóvenes en las redes sociales le han recriminado su actuar y han cuestionado los nulos resultados que ha demostrado como responsable de las políticas públicas en materia de juventud. En su Fan Page, Santiago Méndez se ha dedicado a difundir actividades intrascendentes de acuerdo a su cargo, así como a direccionado imágenes que se orientan a temas de gobierno municipal o reuniones en la Ciudad de México. A su vez, usa el Programa «Voluntariado Generación 2030» en donde aparece en supuestas acciones de beneficio social tales como podados, limpieza, rehabilitación de espacios públicos, entre otros, en pleno acto de promoción de su imagen, usando recursos públicos y plataformas institucionales.

Esos son tan solo algunos ejemplos de la decadencia política que permea en nuestro ambiente. Una ambición desmedida de gente sin escrúpulos cuyo único fin es satisfacer intereses de grupos políticos, aprovechándose de la necesidad de la gente e ignorando el intelecto de los ciudadanos, puesto que no terminan una encomienda y a la primera oportunidad levantan el dedo, cuando lo menos que han hecho es dar resultados para el sector que dicen representar.

Y sí; lo peor —insistimos—es que desde jóvenes se conviertan en rufianes de la clase política, pero sobre todo, lo más lamentable es que transmitan ese mensaje y den el peor ejemplo, de un joven a otro joven: ¡Lamentable!

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