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Nicolas Lizama

¡Kaput!

Nicolás Lizama

El sainete de los policías municipales ha culminado con la decapitación de Didier Vázquez Méndez, el jefe de los gendarmes.

Al parecer quienes orquestaron todo el movimiento resultaron más vivos que el titular de la corporación, quien incluso estaba catalogado como héroe por muchos de sus fans, quienes popularizaron un gesto durante la trifulca en el Congreso del Estado que luego fue desmentido a hurtadillas –siempre hubo un tufillo de chanchullo en el caso- por dos o tres personajes que estaban más arribita de él en la jerarquía palaciega y que chismearon que el jefe policíaco solo había seguido instrucciones del presidente municipal. Lo cual, más que calidad de prócer, le dio calidad de vivaracho.

A Didier se le podrá acusar de todo menos de ser un tipo muy listo. Hoy lunes, por ejemplo, subió a su cuenta de Facebook el documento en el que, por “voluntad propia”, presenta su renuncia, mucho antes de que salga otro de los personajes que lo rebasa en jerarquía y diga que se le pidió que ahuecara el ala.

La realidad es que lo decapitaron. El presidente municipal tenía que salvar su pellejo y darle cuello a su subordinado era el paso más lógico.

Hay todo un desastre al interior de la corporación, según se pudo constatar en la carta abierta que salió a la luz pública, un cochinero que no hay forma de justificar más que cortándole la cabeza a quién se supone debió poner orden durante el prolongado tiempo que estuvo al frente de la corporación.

No hay otra explicación. Es simple y llano el asunto. Didier no pudo con el paquete y le dieron las gracias. La lógica dice eso. La política sin embargo no es cuestión de lógica. En política, dicen los enterados, 2×2 no siempre da como resultado un 8. En defensa del decapitado, habría que decir que a lo mejor le informó a su jefe y a este le valió sorbete por cuestione$ obvias.

Pero hete aquí que tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata. Y como resultado Didier se quedó sin chamba, aunque con la protección del jefe (les podría jugar una apuesta), ya que desde el lunes otra marioneta ocupa su lugar.

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