Nico Lizama
Y quiere ser diputado federal.
¡Je, je, je!.
!Hágame el cabr… favor!.
Quién sabe cuántas telarañas trae este cristiano en la cabeza.
Llego de pura chiripa a la alcaldía de Tulum y hoy, con su actuación, está demostrando que sigue siento un total improvisado, ya que, pese al tiempo que tiene manipulando el pandero, no ha aprendido nada.
Sus metidas de pata son constantes y ya tiene hasta el copete a la gran mayoría de los tulunmenses.
Ahora resulta que le está quitando la comida de la boca a decenas de empleados del ayuntamiento.
Ya ni la amuela. Ignora que los patrones se pueden meter en todo, menos con el estómago de los trabajadores.
Cuando esa calamidad se presenta, arde Troya. ¿Qué otra cosa podía esperarse?.
Y cómo no, si corres a infinidad de gente y aparte a otros les reduces el salario, que ya de por sí no alcanza para maldita la cosa, pues provocas un desastre de los veinte mil demonios en todo el entorno de esas desdichadas personas.
Ese alcalde no merece estar al frente de un municipio alguna vez tan promisorio y que hoy está al borde de la ruina, tanto económica como socialmente.
Solo es cuestión de darse una vuelta por el rumbo -¡gulp!- para constatarlo de primera mano.
!Uf, qué desgracia para Tulum, que no se merece tanta desdicha!.
(Crédito de fotografía a quien corresponda))






















