El cobro subiría casi 36% en 2027 y llegaría a 1,334.80 pesos por visitante extranjero; hoteleros advierten que México pierde competitividad mientras los recursos generados por el turismo terminan financiando otros rubros
Por Victoria Castro Chávez
Tulum, Quintana Roo.— El Gobierno Federal pretende cobrar más a los turistas extranjeros que llegan a México, pero el incremento proyectado para 2027 no contempla regresar una parte específica de esos recursos a la promoción de los destinos que generan la recaudación.
La propuesta incluida en el Paquete Económico 2027 plantea elevar el denominado Derecho de No Residente (DNR) de 983 a aproximadamente 1,334.80 pesos por visitante, un incremento cercano al 36% en solamente un año.
El golpe es todavía mayor cuando se observa el comportamiento de los últimos dos ejercicios fiscales.
En 2025 la cuota era de 860 pesos. De aprobarse la propuesta enviada al Congreso, en 2027 alcanzará los 1,334.80 pesos. En apenas dos años, el costo habrá aumentado alrededor de 55%.
Para el sector hotelero del Caribe Mexicano, el problema no consiste únicamente en pagar más.
La contradicción, advierte, está en que mientras destinos como Tulum enfrentan dificultades para recuperar visitantes, menor disponibilidad de asientos aéreos y una competencia cada vez más agresiva de otros países del Caribe, la respuesta fiscal vuelve a ser incrementar el costo de ingresar a México.
David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, cuestionó la política.
“Nuevamente, la Federación voltea al turismo, pero para cobrarle más a nuestros visitantes, como fuente de recaudación”, reprochó.
El señalamiento adquiere relevancia por el destino que tendría el dinero.
De acuerdo con la propuesta federal, 50% de la recaudación del DNR se destinaría a actividades relacionadas con empresas de participación estatal mayoritaria sectorizadas en la Secretaría de la Defensa Nacional; 26% iría al Instituto Nacional de Migración y el 24% restante se concentraría en la Tesorería de la Federación.
En ese reparto no aparece una asignación específica para promoción turística.
Es decir, el turista genera el derecho, los destinos generan la llegada del visitante, pero la promoción turística no figura entre los beneficiarios directos de esa recaudación.
Para Ortiz Mena, ahí radica una de las principales contradicciones.
“Lo único que se les olvidó considerar es invertir en turismo, que es la actividad que genera este derecho, y el motivo por el que éste fue creado”, señaló.
Tulum, entre el discurso y los nuevos cobros
El caso de Tulum vuelve todavía más evidente el contraste.
Mientras desde el Gobierno Federal se han anunciado acciones para fortalecer y recuperar la actividad turística del destino, el Paquete Económico plantea simultáneamente elevar uno de los costos que enfrentan los visitantes internacionales para entrar al país.
A ello se agrega una propuesta de actualización de los derechos relacionados con el uso del espacio aéreo, en momentos en que los destinos mexicanos compiten internacionalmente por rutas, frecuencias y asientos.
Para los hoteleros, el escenario ya es complicado.
Ortiz Mena recordó que México se ha encarecido para el visitante internacional como consecuencia de la apreciación del peso frente a los niveles observados durante la pandemia.
Cuando un dólar compra menos pesos, el hospedaje, alimentos, transporte, entretenimiento y otros servicios denominados en moneda nacional resultan relativamente más caros para determinados mercados internacionales.
A ello se suma el costo de los boletos de avión y una menor disponibilidad de asientos en determinadas rutas.
La preocupación empresarial es que México termine acumulando costos adicionales mientras otros destinos del Caribe destinan mayores recursos a promoción para conquistar precisamente al mismo visitante.
Cobrar más no garantiza recibir más turistas
El debate de fondo no es únicamente fiscal.
Incrementar un derecho puede elevar la recaudación por cada visitante, pero si el costo total del viaje resta competitividad al destino, el beneficio puede convertirse en un arma de doble filo.
Quintana Roo depende particularmente de ese equilibrio.
Cancún, Riviera Maya, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel e Isla Mujeres compiten directamente con destinos internacionales que ofrecen productos similares de sol y playa.
República Dominicana y otros mercados caribeños no solamente disputan hoteles y turistas: compiten por vuelos, touroperadores, inversiones y campañas internacionales.
Mientras tanto, Quintana Roo ha tenido que mantener sus propios esfuerzos promocionales mediante recursos estatales provenientes del Impuesto al Hospedaje.
La propuesta federal abre entonces una pregunta incómoda:
¿Hasta dónde puede seguir utilizándose al turismo como fuente creciente de recaudación sin reinvertir una parte proporcional de esos recursos en mantener competitivo al propio sector que los genera?
Ortiz Mena advirtió que las decisiones fiscales terminan teniendo consecuencias.
“Muchos todavía parecen sorprenderse de ver al sector turístico ir a la baja, cuando es sencillamente una consecuencia de las decisiones tomadas, al aumentar los cobros al turismo, sin buscar esquemas para atraer más visitantes”, sostuvo.
El Paquete Económico todavía deberá pasar por el Congreso de la Unión y, por tanto, el incremento no es todavía una cuota definitiva.
Pero la propuesta ya dejó abierta una discusión especialmente relevante para Quintana Roo: México quiere recaudar más por cada turista que cruza sus fronteras, mientras los empresarios preguntan quién está invirtiendo para garantizar que esos turistas sigan queriendo venir.



