Nico Lizama
La soberbia, es un problema grave que aqueja a muchos de nuestros ilustres políticos de la comarca.
La horda de zalameros -nunca faltan- les hizo creer que son el ombligo del mundo y ellos se lo creen.
Pese a que a más de uno de esos “ilustres” personajes el poder les llegó de pura chiripa, se sienten diferentes al común de los mortales. Sus neuronas, lisonjeras, les repiten a cada instante: “tú has llegado a este mundo para transformarlo, eres oro, lo demás que te rodea es pura paja.”. Y ellos, maldición, se lo creen.
Y es cuando, ¡plop!, los perdemos para siempre.
Levitan. Despegan del suelo. Se vuelven etéreos. Comienzan a caminar por esta vida como si un favor le hicieran al resto de la gente.
Apapachan, arrullan, pero a leguas se nota que todo es un guión preconcebido para ganarse una simpatía inmerecida.
Ya nada es natural en esos personajes. Y podrán arribar a sus oídos mil voces de alerta. Es inútil. Ellos son inmunes a todo tipo de consejos. Se ofenden. Sienten que es reflejo de la envidia que le tiene el mundo por entero.
Pero, bueno, no todo está perdido. Como en todo, hay matices.
Hace pocos días, hubo una reunión de presidentes municipales en la capital de San Caralampio. La máxima jerarca les encargo una encomienda y allí estaban los once, bien acicaladitos, con la tarea bajo el brazo muy orondos. Sintiéndose ya con una estrellita muy reluciente en sus respectivas frentes.
Al buen observador -ya ve usted que esos eventos siempre están llenos de fisgones- le llamó la atención una chica cuyo dinamismo se percibe notablemente, la del octavo municipio, que a diferencia de sus colegas que luego publicaron su fotografía individual, presumiendo el gran logro del deber cumplido, ella lo hizo con todo su equipo de trabajo.
“Laboramos en equipo. El mérito es de todos”. Ese fue el mensaje.
Palomita para ella. Ojo, no hay que perderle la pista.
El funcionario, finalmente es un empleado de la ciudadanía, cosa que a la mayoría se le olvida.
En fin, ese es el día a día en esta muy chula comarca en que vivimos.






















