Nico Lizama
Los líderes sindicales ya están de puro adorno.
No le sirven ni a su gremio ni a sus “patrones”, los “panes grandes”.
Cuando sus afiliados se les salen del huacal, sienten que la lumbre les llega a los aparejos porque quedan mal con ambos.
La zurrada les llueve a cántaros por los dos lados.
Peor si salen con alguna “genialidad” para supuestamente apaciguar los ánimos. Resulta contraproducente cuando les quieren dar atole con el dedo. Cuando desafían las neuronas de su plebe, siempre terminan metidos en un berenjenal de los mil demonios.
El chiste es que cuando se sirve a dos patrones, según los enterados, siempre quedas mal con uno.
Hay claros ejemplos a la vista.
(Crédito de ilustración a quien corresponda).






















