*SEDARPE fortalece la administración y transparenta programas, aunque sigue sin elevar la productividad agropecuaria de Quintana Roo
Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo. – A casi dos años del relevo en la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE), el Gobierno de Quintana Roo ha concentrado buena parte de su estrategia en fortalecer el andamiaje administrativo de la dependencia, mediante nuevas reglas de operación, padrones de productores, mecanismos de transparencia y convenios institucionales. Sin embargo, el desafío que enfrenta el sector continúa siendo el mismo: traducir ese orden administrativo en una mayor productividad del campo.
Desde la llegada de Jorge Carlos Aguilar Osorio a la titularidad de la SEDARPE, la agenda oficial ha privilegiado la regulación de los programas públicos, la certeza jurídica en la entrega de apoyos y la organización interna de la dependencia. Los comunicados institucionales destacan la publicación de reglas de operación, la integración del Sistema Único Agropecuario y Pesquero, así como acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación.
Estas acciones representan avances en materia de gobernanza, al establecer criterios más claros para acceder a los programas y reducir la discrecionalidad en el ejercicio de los recursos públicos. No obstante, una administración más ordenada no necesariamente se traduce en un campo más productivo.
Para los productores, el éxito de una política agropecuaria no se mide únicamente por el número de convocatorias emitidas o expedientes integrados, sino por indicadores concretos como el aumento del rendimiento por hectárea, mejores ingresos para las familias rurales, mayor producción pecuaria, incremento de las capturas pesqueras, acceso a nuevos mercados o la incorporación de tecnología para hacer más rentable la actividad.
Hasta ahora, la información pública difundida por la dependencia ha enfatizado las acciones administrativas, pero ofrece pocos indicadores que permitan medir si dichas estrategias ya están generando un crecimiento sostenido en la producción agropecuaria, pesquera o acuícola del estado.
El propio perfil profesional del titular de la SEDARPE refleja ese enfoque. Su trayectoria en la administración pública se ha desarrollado principalmente en áreas jurídicas, de desarrollo social, desarrollo económico, gobierno municipal y derechos humanos, sin experiencia previa documentada en actividades agropecuarias, pesqueras o de desarrollo rural.
Esa circunstancia no representa por sí misma un impedimento para dirigir la dependencia, pero sí imprime una orientación distinta a la gestión. Mientras un perfil técnico suele privilegiar proyectos de innovación productiva, mecanización, transferencia tecnológica o reconversión agrícola, un perfil administrativo tiende a concentrarse en fortalecer la estructura institucional y el cumplimiento normativo.
Precisamente por ello, durante esta administración la SEDARPE ha recurrido a convenios con universidades y centros de investigación para respaldar técnicamente sus programas, reconociendo la necesidad de incorporar conocimiento especializado al diseño de las políticas públicas.
El reto, sin embargo, continúa siendo convertir ese fortalecimiento institucional en beneficios tangibles para quienes viven del campo.
Quintana Roo mantiene una fuerte dependencia del abasto de alimentos provenientes de otras entidades, mientras que los productores locales enfrentan elevados costos de producción, fenómenos climatológicos cada vez más frecuentes y limitaciones de infraestructura para hacer competitivas sus actividades.
En ese contexto, el desafío para la SEDARPE ya no consiste únicamente en demostrar que los programas cuentan con reglas claras o mecanismos transparentes de operación, sino en acreditar que esas políticas están generando un incremento real en la productividad, la rentabilidad y el ingreso de los productores.
Porque al final, el campo no evalúa una administración por el número de lineamientos publicados, sino por la capacidad de convertir los apoyos gubernamentales en mejores cosechas, mayor producción y mejores condiciones económicas para las familias rurales.





















