El Punto Sobre La i
Nicolas Lizama

Hay que tener cuidado

Nicolás Lizama

Los motociclistas se han convertido en un serio peligro para la mayoría de quienes circulan por las principales avenidas de nuestras ciudades. Y no es porque hayan proliferado tanto sino porque generalmente encima de un artefacto de esos siempre hay un tipo que no tiene el mínimo conocimiento del lugar en donde se encuentra encaramado.

La motocicleta es un medio excelente para transportarse en cualquier parte del mundo. Es económica y la contaminación hacia el medio ambiente es mínima, lo que la convierte en el transporte ideal, según la docta opinión de los expertos.

El problema es quien la maneja. Si no es un fulano al que le importa un cacahuate poner en riesgo la vida de su esposa y de su hija de dos años que van encaramados en el minúsculo aparato, es el tortillero que de manera por demás suicida cruza como alma que lleva el diablo sin importarle lo que se encuentre en su camino. Hubo un tiempo en que los pizzeros impusieron su ley en las calles de la ciudad. Hoy son los tortilleros los que van y vienen como Pedro por su casa,

La nota roja de los periódicos es la mejor prueba de que los motociclistas se han vuelto un peligro para el resto de los conductores. Solo es cuestión de estar atento a cualquier medio de comunicación y hacer un recuento de los daños. Nunca faltarán los motociclistas con un píe roto, con el brazo quebrado o totalmente descalabrados.

Dicen que para un loco, loco y medio. Para desgracia de los motociclistas intrépidos que acostumbran retar al destino circulando como si la calle fuera de ellos, existen otros conductores denominados taxistas que son igual de kamikazes.

Los señores ruleteros también tienen su historia aparte. Uno podría pensar que por ser la conducción de un vehículo su trabajo, tienen la cultura suficiente para ir y venir sin causar perjuicio alguno. Y nos equivocamos rotundamente. Todos hemos visto la forma en que conducen ciertos taxistas y, cuidado, son un riesgo total para el resto de los automovilistas.

Pues bien, los motociclistas se han encontrado con la horma del zapato. Sus principales verdugos son precisamente los ruleteros que constantemente les hacen ver su suerte. La mayoría de los accidentes que se registran en la ciudad siempre tienen como protagonistas a un taxista y a un motociclista.

El problema, por lo que me he enterado, no solo es en la ciudad de Chetumal. En Cozumel, las motocicletas también han asumido un papel protagonista. Las calles se inundan de este tipo de vehículos y meten en serios problemas al resto de los conductores.

La vox pópuli se ha encargado de difundir por todos lados que si te encuentras a una chica con pantorrillas bien formadas y con alguna quemadura en esa parte del cuerpo, con los ojos cerrados podrías decir que es cozumeleña y acertarás seguramente.

Uno tiene todo el derecho de transportarse en el vehículo que más le acomode y en el que mejor vaya con sus condiciones económicas. Hay que tener sin embargo el mínimo conocimiento para conducir el artefacto en el que te subes. Te evitas problemas y les evitas problemas al resto de la gente.

Pero hete aquí que a muchas personas les vale gorro cualquier recomendación. De ahí que luego haya muchas motocicletas hechas añicos y gente descalabrada aullando por el dolor intenso que le producen sus heridas.

El arriba firmante le tiene terror a las motocicletas. Procuro hacer gala de mi vista periférica cuando circulo por cualquier rumbo de la ciudad. En el momento menos pensado podría surgir el cafre motorizado que me inmiscuya en un problema del cual no quiero ser protagonista. Cuando veo frente a mí a un motociclista lo trato a cuerpo de rey. Le doy el paso y guardo prudentemente mi distancia. Al mismo tiempo voy estudiando sus acciones. Voy detectando si es de los “animales” que acostumbran subirse a cualquier vehículo o si es un ciudadano que se preocupa por cuidarse y por ende proteger a los demás. Y, ¿sabe qué?, la mayoría es de los que van por este mundo muy quitados de la pena, de los que piensan que las vías de circulación se hicieron solo para ellos, que los demás son un cero a la izquierda y por lo tanto tienen derecho de hacer lo que se les venga en gana.

Lo que me queda muy en claro  es que hay que tener cuidado con los motociclistas, porque te pueden desgracias la vida en un instante.

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