#QuédateEnCasa #PorAmoralaVida,NoSalgas #JuntosSaldremosAdelante
Por José Luis Barrón
Las consecuencias del terremoto en México en 1985 y el paso del Huracán “Wilma” por Cancún en 2005, fueron eventos catastróficos que pusieron a prueba la solidaridad, responsabilidad, el amor y valor de miles de mexicanas y mexicanos, tal y como sucede ahora con esta contingencia internacional provocada por el Coronavirus (Covid-19) y cuyo reto es “aplanar la curva” que muestra el incremento y expansión de contagios y por ende de enfermos y muertes a causa de este mal: así es, un hecho concreto es que las desgracias han sacado lo mejor de nosotros como seres humanos, pero también lo peor de algunos otros nefastos que han realizado actos de rapiña, especulación de servicios y productos básicos, el acaparamiento de despensas y recursos de ayuda humanitaria y oportunismo meramente político.
El reconocimiento también es un elemento del aparato crítico del periodismo y más allá de nuestras inconformidades y desacuerdos hay que señalar que ante esta pandemia desde la Federación con Andrés Manuel López Obrador al frente, hasta el Gobierno del Estado de Quintana Roo que encabeza Carlos Joaquín González y las autoridades al frente de los 11 municipios de esta entidad, han estado a la altura de las circunstancias informando puntualmente sobre el desarrollo y consecuencia del Covid-19, así como estableciendo las medidas para evitar su propagación y trabajando de manera coordinada para lograr el cometido primordial: “Preservar salud y vida de las y los mexicanos”.
Pero también hay que señalar la deplorable actitud de esa gente que incita saqueos y desmanes, de esa gente rapaz y ambiciosa que no ha seguido las medidas de prevención dispuestas por las autoridades, como es el caso de la directiva del Ejido Juan Sarabia, que las viola al seguir manteniendo abiertas las puertas de su balneario en la comunidad de Xul-Há y que con ello mantiene un foco de contagio entre la gente inconsciente que acude a recrearse y que a su vez desobedece el exhorto de quedarse encasa, otra lamentable actitud a destacar es el oportunismo político de 10 diputados de la XVI Legislatura que en verdad lo que menos les importa es la gente.
En este último punto, hemos visto hasta el cansancio las consabidas falsas promesas, las traiciones y el abandono de quienes los llevaron a la curul que hoy ocupan en la actual XVI Legislatura y que esas actitudes fueron “elevadas al 2 (cuadrado) y llevadas a la 5ª potencia (en términos algebraicos para que vean la magnitud de su ‘culerez’)” por varios de sus actores, porque ahora resulta que quieren sesionar “en favor de la gente” cuando en tiempos normales hacen alarde de escapismo al puro estilo de Harry Houdini cuando sus “representados” se les acercan, unos de plano abandonaron al equipo de campaña que los puso en su curul privilegiando el nepotismo, cuando no conocen los principios básicos de los respectivos partidos que los candidatearon, cuando su mezquindad los ha alejado de los amigos que confiaron en ellos.
No vamos a señalar nombres, cada quien tendrá que hacer un alto en su camino y tomar conciencia de sus actitudes y saquen lo mejor de sí y hagan lo conducente por el bien colectivo y no para recuperar simpatías que ellos y ellas han perdido, para hacerse notar y ser considerados en lo sucesivo en siguientes contiendas o para obtener el poder político y económico de algún órgano público… Para que ahora, en estos tiempos difíciles, dejen de simular y se sumen a los más grandes valores del ser humano para afrontar con solidaridad y justicia los retos que nos dejará esta amarga experiencia y poder salir adelante como quintanarroenses, mexicanos, como mejores humanos.





















