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Damnificado

23_OCT_Abuxapqui_1Nicolás Lizama
Con la catástrofe que se vino encima, son muchos los políticos a quienes les ha tocado bailar con la más fea. Uno de ellos es el tal Abuxapqui.

A menos de que sea uno de los que nadaban de a muertito, de los que apoyaban a JC por debajo del agua, este será un sexenio triste para el ahora alcalde y muchas veces ocupante de las oficinas principales de palacio de gobierno.

Con un carácter de los veinte mil demonios -se comenta que es de los que llegan hasta a los golpes-, el sempiterno poseedor de los mejores “huesos” esta vez tendrá que ver los toros desde la barrera. Y no es porque él así lo haya decidido sino porque ya, de plano, no le queda de otra.

Para colmo un personaje a la que cobijó bajo su sombra, muy amplia y generosa, terminó dando tumbos y se le chispoteó la diputación a la que suspiraba. La damita se quedó en el camino y ahora tendrá que emitir un suspiro cada que hasta ella llegue la noticia de equis acción por parte de la venidera legislatura.

Abux ha tenido mala suerte con sus protegidos. Ni uno solo ha despuntado a las alturas. Todos se han quedado a medias y cuando los ha descobijado -ya comentamos que tiene un carácter no muy afable que digamos-, han valido un rábano partido por enmedio.

De hambre no se morirá precisamente. En ese sentido está blindado. La billetiza que tiene es abundante. Sufrirá sin embargo alejado del poderío que significa estar ocupando los mejores puesto gubernamentales. Repetimos, si no es uno de tantos chaqueteros, este sexenio le tocará suspirar tristemente desde la barrera.

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