Por: HB
Valladolid.- Lo que por un momento pensó que sería el fin, ante la desesperación de no saber que hacer por la situación que trajo la pandemia, para Miguel Chacón y familia terminó siendo una oportunidad de darse a conocer más entre la sociedad y expandir la comercialización.
En amena entrevista concedida desde la comodidad de su hogar, Miguel Chacón, nos habló sobre la historia de los helados, ahora conocidos como Chino Jr, cuya comercialización inició su papá (+) hace exactamente 50 años.
Sorprende el inicio de la plática, al dar a conocer que la venta de los helados surge cuando su papá trabajaba con el también difunto y reconocido “Casiano”, quien los vendía, pero que al implementar la comercialización de alimentos cuando se encontraban los chicleros en el centro de la ciudad, se dio cuenta que le dejaba más económicamente.
“Fue ahí cuando el señor Casiano que en paz descanse le propusiera a mi padre la venta de la máquina para hacer helados. Él no lo dudo, y como ya tenía guardado un dinero accedió y mejoró el producto”, mencionó.
Relató que fue desde ahí como comenzó la historia de los helados, que muchos conocen ahora como Chino Jr y que en principio se llamó “Los Pitufos”. “Lo de chino surgió después, porque a mi papá lo llamaban de esa manera y fue entonces cuando le cambió el nombre a “Helados el Chino”, dijo.
Recordando que, en vida, a su papá se le encontraba siempre en la esquina de la calle 44 entre 39 del centro, narró la anécdota cuando su abuelo comenzó a vender también los helados. Mencionó que fue una vez que su padre enfermó y no pudo salir a vender el producto que ya estaba preparado. “Aunque en principio no quería, al final decidió salir; fue ahí, cuando al regresar y venderlo todo, se animó a embarcarse en el mundo del helado y salir a expenderlo por su propia cuenta con el nombre de “Helados a go go”.
No se pudo dejar pasar preguntarle cómo se las ingenió en su negocio – que ya cuenta con 13 años de haber abierto – como muchos cuando llegó la pandemia que nadie esperaba.
“Estuvimos a punto de rendirnos, incluso pensamos en el fin, pues ya habíamos pasado como tres meses sobreviviendo y hasta las muchachas que habíamos enviado a su casa con algo de dinero nos dijeron que ya se les había agotado y nos llamaban para preguntar que iba a pasar. Fue entonces que junto con mi esposa nos surgió la idea de implementar la venta a domicilio, las muchachas accedieron e iniciamos.
Destacó que gracias a Dios el alcance fue tremendo y que por eso mismo la gente los conoció más y ha podido expandir la comercialización.
Englobando toda la historia de los helados y lo que pasó él y su familia a raíz de la contingencia sanitaria, se le preguntó cuál consideraría que sea la clave para que un negocio pueda mantenerse por tanto tiempo.
Sin titubear, mientras se encontraba cómodamente en una silla mecedora y cerca de su esposa, Miguel Chacón aseguró que la “friega”. “Hay que ser persistentes, no bajar la calidad del producto e innovar sin perder la esencia”, indicó.
Actualmente, además de los helados, en su negocio (ubicado en la calle 42 por 27 de Santa Lucía) se expenden troles, paletas y saborines caseros. Los helados ya se pueden encontrar también en conocidos negocios de la ciudad, cuyos propietarios han confiado en el sabor y la calidad que los caracteriza y que les ha permitido permanecer en el gusto del paladar de los vallisoletanos a lo largo de medio ciclo.
Para terminar, el entrevistado señaló que tiene planes a mediano y largo plazo, que por cuestiones de salud no ha podido llevar a cabo. “Primero Dios ya se podrá”, enfatizó.
Cabe mencionar que, los “Helados Chino Jr”, también los puede encontrar por la tarde en el parque principal de la ciudad, en la entrada que da frente a la iglesia de San Servacio, así como en un domicilio de la colonia San Carlos.






















