PISTÉ, Yucatán.— El conflicto social en Pisté ya estalló. Artesanos y comerciantes protagonizan protestas y reclamos tras denunciar restricciones de acceso y afectaciones económicas derivadas del nuevo esquema turístico implementado alrededor de Chichén Itzá.
La inconformidad aumentó luego de la entrada en operación del nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI), proyecto que reorganizó accesos y el flujo turístico hacia la zona arqueológica.
Artesanos locales aseguran que elementos federales y estatales colocaron rejas y controles en accesos utilizados históricamente para ingresar a las áreas de comercio cercanas al sitio arqueológico, situación que detonó protestas y enfrentamientos verbales.
Los vendedores acusan que las nuevas medidas afectan directamente a cientos de familias que dependen del turismo para sostener su economía.
Entre las principales exigencias destacan:
- mantener abiertos los accesos tradicionales,
- evitar desplazamientos de artesanos,
- respetar los espacios de venta,
- y permitir condiciones equitativas para el comercio local.
El conflicto ocurre en medio del crecimiento turístico impulsado por el Tren Maya y la modernización de la infraestructura turística en la región.
Mientras autoridades federales promueven un nuevo modelo de operación para Chichén Itzá, artesanos de Pisté denuncian que las restricciones podrían dejarlos fuera de uno de los principales motores económicos del municipio.
La tensión social continúa creciendo en la zona, donde comerciantes advierten que mantendrán las protestas hasta obtener acuerdos que les permitan seguir trabajando alrededor del sitio arqueológico más visitado del país.






















