Chetumal.- El final de la «guerra política-económica» que se vive al interior del Congreso de Quintana Roo en medio de la crisis sanitaria del COVID-19 es de pronósticos reservados, y seguramente, los principales ganadores serán diputados (as) que no representa a la principal fuerza política en la entidad, es decir, Morena.
Desde antes del primer día laboral de la décima-sexta legislatura observamos intromisión externa cuyo objetivo era de que el Poder Ejecutivo mantuviera el control de su homólogo Legislativo, como siempre ocurre desde hace casi cinco décadas, pero esas negociaciones quedaron pequeñas cuando varios de los «ingenuos» diputados (as) abrieron los ojos y se dieron cuenta de las «montañas» de dinero y poder que se movía en el Congreso de Quintana Roo.
Apenas transcurría el primer mes de labores (septiembre del 2019) y la permanencia de Edgar Gasca como coordinador de la fracción parlamentaria de Morena y por ende presidente de la Jugocopo ya estaba en riesgo. La propia Reyna Durán, Luis Fernando Chávez Zepeda, Erika Castillo y otra diputada más, ya atizaba el «fuego amigo», incluso viajaron a la CDMX para ponerse a la orden de Yeidckol Polevnsky a fin de coordinar y administrar los dineros del Congreso de Quintana Roo.
Al final de cuentas la unción de Reyna Durán se dio a principio del presente año, pero ni así se logró la ansiada gobernabilidad en el Poder Legislativo. Algunos de sus aliados -como Luis Fernando Chávez Zepeda y el propio Alberto Batun– no se conformaron con la cuota de poder obtenida y rompieron el pacto, provocando un cisma político que amenaza con desbaratar la estructura del edificio de «Punta Estrella».
Por la ambición de algunos diputados, como Luis Fernando Chávez Zepeda, Hernan Villatoro, José de la Peña Ruiz de Chávez, Erika Chávez y Roberto Erales, entre otros, casi la mitad de los integrantes de la XVI legislatura están siendo exhibidos exhibidos y recriminados por la sociedad quintanarroense, ya que la mañana de ayer domingo 29 de marzo celebraron una cónclave en céntrico hotel de Chetumal y tuvieron la osadía de «amenazar» a su colega Ana Pamplona para que asistiera, a pesar que la Bacalarense presenta síntomas del coronavirus (Covid-19).
Hasta cierto punto entendemos la «urgencia» que tienen esos diputados para que Gustavo Miranda García (presidente de la Mesa directiva del período ordinario) convoque a sesionar, pero los actuales tiempos no lo permiten, cuando menos por cuestiones sanitarias, ya que México entero se encuentra en fase 2 del COVID-19.
Como ciudadanos obvio que apoyamos la «super urgencia» que traen esos diputados por reabrir la máxima tribuna pública que tenemos los quintanarroenses si en verdad será únicamente para autorizar la transferencia de la partida presupuestal del capítulo 4000 del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo para ayuda esta contingencia y avalar una reforma constitucional propuesta por el Congreso de la Unión. Pero el verdadero meollo de la urgencia es otro el principal objetivo de citada sesión sería para exigirles a los integrantes de la JUGOCOPO a darle trámite al oficio donde se nombra al diputado Alberto Batun Chulim como nuevo coordinador de Morena y por ende, que tome la batuta como el nuevo presidente de la citada Junta.
Esta acción permitirá que este grupo de diputados (tres del PVEM, dos del PT y 7 de Morena) tomen el control económico y político del Congreso del Estado.
Pero para obtener tan importante botín o cuando menos lograr reanudar las sesiones, este grupo requiere contar con la mayoría simple, es decir, tener el respaldo de cuando menos 13 de los 25 diputados y es ahí donde entra la importantancia del voto de Ana Pamplona.
Pero esta diputada encarnó de manera perfecta la «película» que vivimos hace tres años en Quintana Roo, cuando por culpa de la «enfermedad» de la priista Candy Ayuso, el bloque opositor perdió la presidencia de la Gran Comisión en la XV Legislatura.
Ahora el posible contagio del coronavirus sería el único pretexto que salvaría el actuar a la diputada, Ana Pamplona, quién no ha tenido la capacidad para jugar la política de primer nivel.
En principio de cuenta, la diputada petista se olvidó de sus compromisos políticos con el grupo del senador José Luis Pech Varguez, el cual la impulsó para obtener la candidatura. Y meses más tarde también «chaqueteo» el proyecto del diputado federal, Jesús Pool Moo, para subirse al del también legislador federal, Luis Alegre López.
Tal traición le está permitiendo a citada diputada avanzar a pasos agigantados en su carrera política. De entrada desbancó a Roberto Erales como coordinador de la fracción parlamentaria del PT y pasó a formar parte de los «amigos» de Reyna Durán, a tal grado de lograr colocar desde medianos de enero pasado a casi una docena de sus amigos -no petistas– como trabajadores del Congreso del Estado.
El grupo adversario a Reyna Durán busca afanosamente obtener el voto de Ana Pamplona para lograr el objetivo de obtener el poder, pero por lo antes expuesto, vemos que sería difícil -pero no imposible- que lo logren.





















