Los retos del nuevo titular de la SEYC

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secretario educacion* Sara Latife, a la congeladora del Gobierno del Estado

Por Mario Castillo Rodríguez

En las últimas horas una noticia ha dado tema de análisis y discusión, incluso de satisfacción, para propios y extraños: “el gobernador Roberto Borge Angulo nombró a José Alberto Alonso Ovando como secretario de Educación y Cultura (SEyC), a Paula González Cetina como nueva directora general de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y a Sara Latife Ruiz Chávez como asesora de Política Económica del Gobierno del Estado”.

Y es que la llegada de José Alberto Alonso Ovando a la Secretaría de Educación y Cultura de Quintana Roo abre muchas incógnitas para la sociedad en su conjunto, preguntas que tienen como punta de partida un conflicto magisterial recientemente aplacado, en que el gobierno estatal vio vulnerado su liderazgo por unos instantes gracias al desastroso desempeño de la hoy ex titular de dicha dependencia Sara Latife Ruiz Chávez, quien en su corta estadía por la SEyC se ganó a pulso el desprecio no sólo de los maestros, sino de todos aquellos vinculados directa e indirectamente a los servicios educativos de Quintana Roo, incluso de los padres de familia.

Dentro de los principales retos del nuevo titular de la SEyC está el ganarse la confianza del magisterio, sacudirse los yerros de su antecesora, y desde luego, llevar a Quintana Roo hacia una calidad educativa de mejor nivel.

Empero, no hay que pasar por alto que el gremio magisterial de nuestra Entidad está gobernado por dos entes sindicales que, enfrentados entre sí, el SNTE y el SITEQROO tienen muchos intereses particulares y de grupo que harán más interesante el derrotero de Alonso Ovando por la Secretaría de Educación y Cultura.

Cabe señalar que dentro de estos cambios dados a conocer por el Mandatario estatal, está el decreto por el que desaparece la Comisión Interventora para la Reforma Educativa, con lo que se abre un nuevo panorama en los destinos de la educación quintanarroense.

Respecto a lo anterior, la tranquilidad del Gobierno del Estado y José Alberto Alonso Ovando, redunda en la postura del líder del Comité de Lucha Magisterial, Felipe Briceño, quien dio su voto de confianza al nuevo titular dela SEyC y se dijo satisfecho con la salida de Sara Latife, ya que ésta fue una de las principales demandas de los mentores para concluir el conflicto magisterial y regresar a las aulas, algo que desde luego habla de una palabra cumplida por el gobernador Roberto Borge.

Ahora solo falta ver el desempeño de Alonso Ovando como Secretario de Educación y Cultura, para saber si sus capacidades son las requeridas para la encomienda que hoy le fue otorgada por el Gobernador quintanarroense, puesto que no es lo mismo administrar una dependencia con los recursos abundantes como la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, que conducir los destinos de la Educación y la Cultura de nuestro Estado sin brincarse las trancas.

Ahora bien, no hay que pasar por alto el ascenso de Paula González Cetina, de Coordinadora Administrativa y Financiera de la CAPA a Directora General de dicha dependencia, ya que esta es prima del ex gobernador Félix González Canto, y si se conduce del mismo modo que la hoy ex titular de la SEyC, podría caer en los mismos errores que la llevarían a incurrir en los excesos y desde luego, a faltar a la confianza depositada en ella por el gobernador Roberto Borge.

Triste es el destino que depara a la “Diva del Magisterio” (Sara Latife), quien hoy se convierte en” la muñeca fea” y solo le resta deambular “arrumbada y por los rincones”, es decir, al cuerpo de asesores mejor conocido como la congeladora del Gobierno del Estado.

Y triste será también el futuro del líder del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación en Quintana Roo (SNTE), Rafael González Sabido quién tiene más que un pie fuera de dicho sindicato, sobre todo cuando hoy en día su figura administrativa es desconocida por el SNTE a nivel nacional, quien es el ente que hoy toma y firma decisiones. Es decir, está en la mira y no les resta más recordar aquel viejo y conocido refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”.

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