Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-La aplicación y manejo de los recursos públicos han sido, son y seguirán siendo tema de muchas incógnitas e incongruencias que impactan directamente a una población que demanda cada día más y mejores servicios públicos. Demanda que en su mayoría tiene respuesta tardía, y en ocasiones nula, pues la falta de dinero es el argumento principal para omitir o aplazar responsabilidades.
Caso particular es el del ayuntamiento de Othón P. Blanco que preside Eduardo Espinosa Abuxapqui por segunda ocasión, pero con la marcada diferencia que en su primer periodo (2002-2005) como alcalde capitalino hubo de donde echar mano ($$$), mientras que hoy le ha tocado “bailar con la más flaca”, y muy al estilo Chetumal.
Y es que del universo de “broncas” heredadas a la actual administración municipal, resalta el tema de los 5 mercados e incluso el rastro-matadero irregular-, que están bajo la administración del municipio othonense, y que desde tiempo atrás es “el dolor de cabeza” de los munícipes en turno.
Su mantenimiento, remodelación y demás responsabilidades son cosas a las que Espinosa Abuxapqui pretende poner fin privatizando los 5 centros de abasto popular y el matadero municipal, a los mismos locatarios concesionarios.
Y aunque este es un tema que aún no se ha puesto en la mesa del Cabildo, mucho se ha cacareado que la privatización será un hecho antes de que Abuxapqui y compañía concluyan el cargo, y las declaraciones hechas a diversos medios de comunicación por el coordinador de Mercados Públicos y Rastro Municipal, William Sousa Calderón, son prueba fehaciente de que es más práctico “sacudirse las pulgas” que atenderlas.
En sus versiones, Sousa Calderón asegura “sale más caro el caldo que las albóndigas”, pues las aportaciones de los más de 500 concesionarios (30 pesos semanales c/u), no alcanza para el mantenimiento, mucho menos para las obras de remodelación como las que a la fecha se llevan a cabo en el Mercado Ignacio Manuel Altamirano, y que ¿son producto del esfuerzo económico del ayuntamiento en turno?
Las intenciones son claras, y aunque el argumento es que los locatarios asentados en dichos mercados tengan garantía legal del espacio donde trabajan, lo cierto “es que esta intención la tiene Abuxapqui desde el periodo pasado cuando fue presidente municipal”, tal y como señalaron algunos comerciantes del mercado Lázaro Cárdenas, o Mercado Nuevo, con quienes un servidor tuvo el gusto de conversar al respecto.
“La realidad es que el municipio solo quiere dinero pero no quiere enfrentar sus responsabilidades. Dicen que nos van a vender el lugar donde hoy trabajamos par que ya nadie nos corra de aquí, para que tengamos garantía, pero la verdad es que no pueden con el paquete y por eso hoy nos quieren echar la bolita”, dijo don Juan, quien omitió dar más datos de sus generales por temor a represalias.
En su plática con un servidor, don Juan señaló que lleva más de 30 años viviendo del trabajo que realiza como carnicero en ese mercado. “Y que el único que ha salido con ese cuento de la privatización, es Abuxapqui”.
“Si nos ponemos a hacer números de cuántos años hemos pagado, y cuanto es lo que le han invertido a este mercado, todos los que han sido presidente municipales nos salen debiendo”, aseguró también la señora Patricia quien se dedica al comercio de ropa, quien también prefirió hacer llamar por ese nombre para no sufrir acoso por parte de las autoridades municipales.
En conclusión, este tema que hoy el ayuntamiento capitalino pretende aterrizar, no es bien visto por los locatarios que exigen y aseguran “lo que el municipio tiene que hacer es administrar mejor el dinero, cortarse un poco las uñas y ponerse a trabajar, en vez de querer sacudirse las pulgas sobre nosotros que somos el pueblo que paga su salario, pero que a final de cuentas siempre salimos pagando sus platos rotos”.
“Tiempo al tiempo mi’jo”, dijera la abuela, mientras para la actual administración la cuenta regresiva ya empieza sin que a poco más de año y medio de gestión hayan podido solucionarse temas como el de los mercados municipales, el matadero irregular, el tiradero a cielo abierto al que acertadamente le llaman “basurero municipal”, entre muchas otras broncas heredadas –valga de redundancia-, y que son precisamente las mismas a las que comprometieron darle “solución inmediata” durante la campaña. ¿Ya merito?, se preguntan los chetumaleños.





















