Mientras Eugenio “Gino” Segura tiene en su lugar de nacimiento el vínculo directo con Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, nacido en la Ciudad de México, ha comenzado a reivindicar 39 años de arraigo en la entidad; sin embargo, su trayectoria pública registra largos periodos de actividad fuera del estado.
CHETUMAL, Quintana Roo.— La disputa por la candidatura de Morena a la gubernatura de Quintana Roo comienza a perfilar un contraste que trasciende las encuestas, los grupos políticos y las estructuras partidistas: de un lado aparece Eugenio “Gino” Segura Vázquez, nacido en Cancún; del otro, Rafael Marín Mollinedo, nacido en la Ciudad de México y quien reivindica públicamente 39 años de haber echado raíces en territorio quintanarroense.
En términos políticos, la confrontación puede resumirse de una manera incómoda pero directa: un quintanarroense de nacimiento frente a un chilango que busca convertir casi cuatro décadas de arraigo en una de sus principales cartas rumbo a 2027.
El dato del lugar de nacimiento de ambos puede comprobarse en registros oficiales.
El Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación registra que Eugenio Segura Vázquez nació el 7 de febrero de 1994 en Cancún, Quintana Roo.
En el caso de Marín, un dictamen elaborado por el Congreso de la Unión durante su proceso de ratificación como representante de México ante la Organización Mundial del Comercio señala, después de revisar copia certificada de su acta de nacimiento, que Rafael Fernando Marín Mollinedo nació el 12 de agosto de 1956 en la hoy Ciudad de México.
No nació en Quintana Roo.
Tampoco nació en Tabasco, como durante años han señalado algunas publicaciones.
Los 39 años de Marín
Frente a ese hecho, Marín ha construido otra narrativa: la del arraigo.
El exdirector de Aduanas sostiene que llegó a Quintana Roo en 1987, por lo que en 2026 se cumplen efectivamente 39 años desde su llegada a la entidad.
La operación aritmética es correcta.
Pero 39 años desde que llegó a Quintana Roo no necesariamente equivalen a 39 años de residencia continua en Quintana Roo.
Y ahí aparece una diferencia que puede convertirse en un tema político rumbo a la sucesión.
La propia trayectoria de Marín demuestra que durante ese periodo desarrolló actividades profesionales y públicas durante años fuera de la entidad.
A partir de 2000 se incorporó al Gobierno del entonces Distrito Federal, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Marín llegó a ocupar puestos de primer nivel en la administración capitalina, entre ellos la Dirección General de la Red de Transporte de Pasajeros y posteriormente la Dirección General de Servicios Urbanos.
Fuentes periodísticas de la época ya lo identificaban en 2004 como director general de Servicios Urbanos del Distrito Federal.
El propio Marín ha relatado que permaneció trabajando con López Obrador durante aproximadamente cinco años y que posteriormente regresó al sureste para participar en la organización de la campaña presidencial.
Es decir, existe un periodo prolongado en el que su actividad profesional principal estuvo asentada en la Ciudad de México.
Después vendrían nuevos cargos fuera del estado
La historia no termina ahí.
Con la llegada de López Obrador a la Presidencia de la República en 2018, Marín volvió al servicio público federal.
Encabezó la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales y posteriormente el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, proyecto estratégico desarrollado principalmente entre Oaxaca y Veracruz.
Después llegó a la Agencia Nacional de Aduanas de México.
Y posteriormente salió del país.
En 2023 fue designado representante permanente de México ante la Organización Mundial del Comercio, con sede en Ginebra, Suiza, cargo para el cual tuvo que ser ratificado por el Congreso.
Más tarde regresó a México y nuevamente asumió la dirección de Aduanas.
En 2026 dejó esa responsabilidad y fue enviado a desempeñar funciones federales en Yucatán, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo públicamente que Marín vivía en Quintana Roo y únicamente acudiría a trabajar a la entidad vecina.
El dato resulta importante porque muestra la diferencia entre trabajar fuera del estado y perder jurídicamente la residencia.
No son necesariamente lo mismo.
Una cosa es arraigo y otra residencia efectiva
Por ello sería incorrecto afirmar, únicamente a partir de sus cargos públicos, que Marín dejó automáticamente de ser residente de Quintana Roo cada vez que trabajó en Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz, Suiza o Yucatán.
Pero tampoco resulta preciso transformar automáticamente los 39 años transcurridos desde 1987 en 39 años de presencia física ininterrumpida en Quintana Roo.
Hasta ahora no se ha localizado públicamente una constancia oficial de residencia expedida por una autoridad de Quintana Roo que certifique a Rafael Marín esos 39 años de residencia efectiva.
Sí existen otros elementos que respaldan un vínculo antiguo con Cancún.
Una investigación de N+ Focus documentó propiedades inmobiliarias de Marín en la ciudad, entre ellas una vivienda adquirida desde la década de los noventa y un departamento en Puerto Cancún cuya dirección, de acuerdo con ese reportaje, aparece en su credencial para votar.
Eso acredita vínculos patrimoniales y aporta evidencia sobre su domicilio electoral, pero tener propiedades, domicilio registrado ante el INE y residencia efectiva son conceptos que no necesariamente resultan idénticos jurídicamente.
Gino no necesita construir ese argumento
La situación de Eugenio “Gino” Segura es diferente.
Segura nació en Cancún.
Su vínculo originario con Quintana Roo, por tanto, no depende de demostrar cuándo llegó al estado ni de construir una narrativa de décadas de arraigo: es quintanarroense por nacimiento.
Eso tampoco significa que haya vivido físicamente todos sus 32 años dentro de la entidad.
Segura cursó estudios universitarios fuera de Quintana Roo y también registra estancias académicas en el extranjero.
Pero políticamente existe una diferencia fundamental: Gino puede colocar sobre la mesa el argumento de haber nacido en el estado que pretende gobernar; Marín tiene que responder con el argumento de haber elegido Quintana Roo para construir su vida.
La Constitución pone otro elemento sobre la mesa
La discusión adquiere mayor importancia porque la Constitución de Quintana Roo establece requisitos específicos para quienes aspiren a la gubernatura.
Entre los supuestos constitucionales se encuentran ser nativo de Quintana Roo, ser hijo de una persona nacida en la entidad o acreditar la residencia efectiva exigida inmediatamente antes de la elección, según corresponda.
Por eso, para determinar la eventual elegibilidad de Marín no bastaría preguntar cuándo llegó por primera vez a Cancún.
Tampoco bastaría sumar todos los años que ha mantenido alguna relación personal, empresarial, patrimonial o política con Quintana Roo.
El punto jurídico tendría que resolverse mediante documentos y bajo las reglas electorales aplicables.
Hasta ahora, no existe evidencia pública que permita afirmar que Marín sea inelegible para competir por la gubernatura.
Pero tampoco se ha hecho pública una constancia que permita comprobar exactamente cómo acreditaría la residencia que constitucionalmente le corresponda demostrar.
Nacer aquí contra echar raíces aquí
Ahí puede encontrarse uno de los contrastes más fuertes de la batalla interna de Morena rumbo a 2027.
Gino Segura nació en Cancún. Rafael Marín nació en Ciudad de México.
Uno puede recurrir al origen.
El otro, al arraigo.
Uno tiene 32 años y pertenece a una generación formada políticamente en Quintana Roo.
El otro acaba de cumplir 70 años y reivindica una relación con el estado que comenzó en 1987, aunque durante esas casi cuatro décadas su carrera lo llevó por largos periodos a responsabilidades fuera de la entidad.
Por eso la discusión no debería reducirse a quién es “más quintanarroense”.
La pregunta políticamente más incómoda es otra:
¿Qué terminará pesando más en Morena y entre los electores: haber nacido en Quintana Roo o haber llegado desde la Ciudad de México, construir patrimonio y relaciones durante décadas y reclamar como propia una tierra elegida?
La batalla entre Gino Segura y Rafael Marín, si finalmente son ellos quienes llegan al tramo decisivo por la candidatura, podría terminar convirtiéndose precisamente en eso:
el quintanarroense de nacimiento contra el chilango que reclama 39 años de arraigo.






















