Habitantes de Nuevo Jerusalén, en Bacalar, recurren a paneles solares para mantener servicios básicos durante las interrupciones eléctricas; una familia llegó a padecer apagones diarios durante cerca de dos meses.
BACALAR, Quintana Roo.— Ante las constantes fallas en el suministro eléctrico que afectan a comunidades rurales de Quintana Roo, el aprovechamiento de la energía solar comienza a representar una alternativa para garantizar iluminación, comunicación y otros servicios básicos durante los apagones.
Vilma Noemí López Kú, integrante de una colectiva de la comunidad de Nuevo Jerusalén, en el municipio de Bacalar, consideró que los proyectos basados en paneles solares podrían replicarse en otras localidades donde las interrupciones de energía son recurrentes.
La entrevistada explicó que entre 2018 y 2019 recibió capacitación en la India para aprender técnicas relacionadas con la instalación y aprovechamiento de sistemas de energía solar.
Los conocimientos adquiridos fueron posteriormente llevados a su comunidad, donde ha participado en proyectos destinados a utilizar esta tecnología como una alternativa para familias con dificultades de acceso a un suministro eléctrico estable.
Uno de los principales obstáculos, reconoció, es el costo de los equipos.
Para numerosas familias de comunidades rurales resulta complicado cubrir por cuenta propia la adquisición e instalación de paneles, baterías y demás componentes necesarios para disponer de un sistema solar doméstico.
Sin embargo, López Kú señaló que este tipo de infraestructura puede representar un ahorro a largo plazo y, principalmente, brindar cierta autonomía durante las interrupciones de la red eléctrica convencional.
A través de una organización aliada se han realizado acciones para apoyar a familias de escasos recursos mediante la donación de sistemas solares básicos, destinados principalmente a proporcionar iluminación y energía suficiente para cargar teléfonos celulares y otros dispositivos indispensables.
Como parte de estas acciones, la colectiva recibió tres paneles solares. Dos fueron instalados en su centro comunitario y el tercero fue destinado a una familia de Nuevo Jerusalén que enfrentaba dificultades económicas.
La utilidad de contar con una fuente alternativa de electricidad quedó evidenciada recientemente, cuando una de las familias beneficiadas padeció apagones prácticamente todos los días durante alrededor de dos meses.
De acuerdo con López Kú, las interrupciones comenzaban desde horas de la mañana y, en ocasiones, el servicio eléctrico no regresaba sino hasta aproximadamente las 10 de la noche.
La situación complicaba actividades cotidianas y evidenciaba la vulnerabilidad de las familias que dependen completamente de la red eléctrica para iluminación y comunicación.
Ante este panorama, la integrante de la colectiva consideró que la experiencia desarrollada en Nuevo Jerusalén podría reproducirse en otras comunidades de Bacalar y de Quintana Roo que enfrentan problemas similares.
La propuesta no plantea sustituir completamente el suministro convencional, sino disponer de sistemas alternativos capaces de garantizar necesidades esenciales durante apagones prolongados.
Para López Kú, ampliar estos proyectos requeriría mecanismos de apoyo que permitan reducir el costo de los equipos y hacerlos accesibles para familias de bajos ingresos, particularmente en comunidades rurales donde las fallas eléctricas continúan afectando de manera recurrente la vida cotidiana.






















