Canirac reconoce cierres ante la caída del consumo y advierte que otros establecimientos evalúan si podrán mantenerse abiertos durante los próximos meses; buscan incentivar el mercado local para enfrentar la temporada baja.
TULUM, Quintana Roo.— La temporada baja comienza a pasar factura a la industria restaurantera de Tulum. La disminución en el número de clientes y el consecuente desplome de ingresos han provocado que algunos establecimientos suspendan operaciones, mientras otros hacen cuentas para determinar si tendrán capacidad financiera para mantenerse abiertos durante los próximos meses.
Karla Medel, representante de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Tulum, reconoció que la problemática alcanza incluso a establecimientos vinculados con el organismo empresarial.
Aunque por el momento no existe una cifra precisa sobre el número de restaurantes que han cerrado, confirmó que ya existen negocios que dejaron de operar ante la insuficiencia de ventas para sostener sus gastos.
La preocupación se concentra ahora en los establecimientos que continúan abiertos, pues la temporada baja mantiene una presión constante sobre sus finanzas.
Mientras disminuye la llegada de comensales, los empresarios deben continuar pagando renta, salarios, energía eléctrica, agua, proveedores e insumos, entre otros costos de operación.
Esta combinación reduce el margen financiero y coloca a algunos negocios ante una decisión complicada: resistir hasta la recuperación de la actividad turística o cerrar definitivamente.
Buscan que los habitantes consuman en restaurantes locales
Ante este panorama, Canirac Tulum prepara eventos y estrategias dirigidas a estimular el consumo interno y reducir parcialmente la dependencia que mantiene el sector respecto del turismo.
La apuesta consiste en atraer a los propios habitantes de Tulum hacia los restaurantes mediante promociones, actividades y eventos que permitan generar movimiento económico durante los meses de menor afluencia turística.
Medel señaló que para conseguirlo será necesaria también la coordinación con el Ayuntamiento de Tulum, principalmente mediante acciones que ayuden a mantener la actividad económica y generen condiciones para que los establecimientos puedan superar los meses más complicados.
El objetivo inmediato es evitar que la caída del consumo provoque una nueva oleada de cierres antes de que llegue una temporada con mayor flujo de visitantes.
Sin cifra todavía sobre los cierres
Hasta ahora, Canirac no dispone de un balance definitivo que permita establecer cuántos restaurantes han cerrado como consecuencia de la temporada baja ni cuántos se encuentran actualmente en riesgo.
Sin embargo, el reconocimiento de que ya existen establecimientos que suspendieron actividades muestra que la desaceleración dejó de ser únicamente una expectativa y comenzó a tener consecuencias visibles entre los negocios.
La situación vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales problemas del modelo económico de Tulum: la fuerte dependencia del flujo turístico para sostener actividades comerciales que mantienen prácticamente los mismos costos durante todo el año.
Para los restauranteros, los próximos meses serán decisivos. El desafío será mantener las puertas abiertas, atraer al consumidor local y contener nuevos cierres mientras esperan la recuperación de la afluencia turística.
Para algunos negocios, la temporada baja de este año ya no será solamente un periodo de menores ganancias, sino una prueba de supervivencia.






















