Día de muertos y Halloween; tradición y malinchismo

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Por Mario Castillo Rodríguez
La vida y la muerte son un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de los tiempos. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han dado pie a toda clase de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso burlarse de ella.

México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran alrededor de ellas.

Sin embargo, en las últimas décadas la celebración de Día de Muertos ha entrado en férrea competencia con el Hallowen, siendo esta última celebración practicada principalmente entre la población juvenil o aquellos que se dicen estar en honda. Lo cierto es que el Día de muertos nada tiene que ver con el Halloween, y para poder comprender un poco de esto he aquí una breve explicación del origen de cada cual.

Día de Muertos:

De acuerdo a la tradición mexicana de nuestros antepasados conocida como la fiesta de Todos los Santos y de Los Fieles Difuntos, la celebración es alusiva para aquellos que se adelantaron en el camino, y representa la oportunidad única en el año para que los muertos regresen a compartir con los vivos.

Esta tradición aparece en el santoral católico desde el período comprendido entre los años 827-844 de nuestra Era, por disposición del Papa Gregorio IV, sin embargo, los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años.

Dentro de esta ancestral tradición las diferentes etnias tenían cada cual una manera diferente de rendir culto a sus muertos, y con el paso del tiempo muchas costumbres se fueron preservando y fusionando unas con otras. Lo cierto es que en la honra a los difuntos del 2 de noviembre, que comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos, las familias acostumbran poner altares, hacer ofrendas de todo tipo (alimentos, alcohol, cigarros, agua, dulces, juguetes, atole, etc.) rezos, ayunos, y las acostumbradas calaveras que fueron cobrando auge durante el siglo XIX.

Las calaveras son composiciones literarias que se escriben en la víspera de Día de Muertos y servían para expresar en versos lo que en otras oportunidades sería difícil decir. También eran utilizadas para que el pueblo expresara su descontento hacia la clase política, y esto sigue siendo una latente tradición que año con año enmarca las portadas de los medios de comunicación.

El Halloween:

La primera documentación de palabra Halloween es encontrada en un documento del siglo XVI y es una derivación de la expresión inglesa All Hallows’ Eve (Víspera de Todos los Santos).

Esta tradición tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano. Los antiguos celtas creían que la línea que une a este con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través del umbral. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados.

Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos y su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. En Escocia los espíritus fueron suplantados por hombres jóvenes vestidos de blanco con máscaras o la cara pintada de negro.
En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos, donde queda fuertemente arraigada, tan es así que hoy en día el Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidense y canadiense.

Cabe señalar que algunos países latinoamericanos, aun conociendo esta festividad, mantienen sus propias tradiciones y celebraciones ese mismo día, y aunque el Día de Muertos y Halloween son festividades distintas en cuanto a costumbres, lo cierto es que ambas coinciden en su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.

Calaveras Políticas:

Como mencionamos con anterioridad, las “calaveras” son tradicionales en la víspera de Día de Muertos, y he aquí un adelanto de lo que estaremos poniendo a su juicio en la “Balanza”, si su nombre aparece en estas pequeñas composiciones literarias no es producto de la casualidad, sino simple y sencilla coincidencia:
La Muerte de visita:

Jadeante llegó la Muerte
buscando a quien atrapar
“no se me asusten políticos,
a ustedes no ha de llevar”.

Pues muy maltrecho han dejado
a todo Quintana Roo,
ni los huesos le dejaron
al pueblo que los nombró
Pedro Flota

Arrastrando calaveras,
Pedro Flota llegó al Congreso
y hoy llora desconsolado,
pues no le dieron el hueso.

Triste ha quedado su tumba,
sin velas en el panteón,
pues se le fue de la manos,
presidir la Gran Comisión.

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