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No defiende a las mujeres pero si apoya a los motociclistas con vehículos oficiales

No defiende a las mujeres pero si apoya a los motociclistas con vehículos oficiales

MotociclistasDirectora del IQM permite el desvío de recursos sin el menor recato posible.

Chetumal.- El no ver más allá de sus narices y vivir en su burbuja de cristal; ocasiona que Blanca Pérez Alonso, directora del Instituto Quintanarroense de la Mujer permita el uso de vehículos oficiales y combustible destinados a la instancia a su cargo para trasladar motocicletas de un grupo denominado “Huracanes” que recorre varios puntos del estado presumiendo “sus buenas relaciones íntimas con la funcionaria”.

En las redes sociales se puede observar fotografías de las motocicletas de carreras que transportan en una camioneta roja marca Ford tipo Ranger modelo 2008 placas TB-52-572, serie 8AFDT50D486104436 y número de identificación 5101406476 a nombre del Instituto Quintanarroense de la Mujer y que es usada para otros fines en un claro desvío de recursos avalado por su directora, Blanca Pérez Alonso.

La soberbia propia de la falta de experiencia y desconocimiento del tema de la instancia que dirige Blanca Pérez Alonso ocasiona que lejos de velar por la protección de las mujeres y controlar lo que sucede con la instancia a su cargo, está dedicada a difundir su imagen con su grupo de amigas, pedir espacios más amplios para sus oficinas sin tener el control de lo que sucede en la dependencia que le da de comer y pagar sus lujos. Eso si todo a costa del erario.

Docto del fordPruebas fehacientes presentadas por ciudadanos que repudian este tipo de acciones, señalan directamente la falta de control y sobre todo capacidad de la directora del IQM para controlar la dependencia a su cargo y a sus subalternos y lejos de otorgar apoyos a las mujeres porque siempre dice que está limitada en recursos; si permite el derroche de los mismos para que los “junior” satisfagan su ego.

Esta no es la primera ocasión que la directora del IQM está envuelta en uso de recursos públicos para otros fines que no son los que la dependencia requiere; sino para satisfacer sus deseos personales y de sus “amigos y amigas íntimas” y que con tal de seguir gozando del manto benévolo de la funcionaria estatal le alimentan el ego como si fuera doña perfecta.

Presumiendo

 

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