Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Preocupada por la salud de sus chamacos, doña Juana regreso a casa a enfurecida luego ir por ellos a la escuela, porque afuera de ésta se encontró con un chorro de vendedores ambulantes que no traían más que chatarras para llenarles la panza de lombrices.
Pensando que esto solo pasaba en la escuela donde van sus escuincles, la preocupada ama de casa tomo el triciclo para recorrer otros centros educativos de nivel básico encontrándose con el mismo problema, dado en que en todas las escuelas había venteros de productos comestibles no sólo de dudosa procedencia, sino que nada tiene que ver con la sana alimentación de los chavales.
Y no conforme, Doña Juana armó tremendo borlote entres las comadres y vecinas que también llevan a sus chamacos a las escuelas públicas de Chetumal, por lo que juntas acudieron a este medio de comunicación para hacer un llamado a las autoridades involucradas para evitar que esta práctica siga siendo la constante a las puertas de los planteles escolares.
Las madres y padres de familia, manifestaron su inconformidad porque las autoridades de salud que son las encargadas de monitorear a los expendedores de alimentos de dudosa procedencia, no han hecho nada para poner freno a un foco de enfermedades gastrointestinales y malos hábitos alimenticios ya que se desconoce el proceso de preparación de esta clase de productos denominados chatarra.
A decir de Doña Juana, ni las mismas autoridades educativas han tomado medidas al respecto puesto que al inicio del actual ciclo escolar éstas dijeron que estarían muy al pendiente de este tipo de circunstancias para desplazar a todos aquellos vendedores ambulantes que atentaran contra la salud de los estudiantes.
Las mismas reglas establecidas por la SEyC determinan que los vendedores deben permanecer a más de 50 metros de las puertas de las escuelas o incluso del otro lado de la calle, para no ser foco de atracción para los alumnos de nivel básico, que son los más susceptibles a consumir esta clase de productos.
A decir de Doña Juana, los mismos encargados de las tienditas escolares han manifestado su preocupación ya que al consumir esta clase de comida chatarra a la salida de clase, en caso de presentarse alguna clase de enfermedad estomacal o de cualquier otro tipo en los menores, los padres de familia podrían poner en tela de juicio el modo de preparación y la calidad de lo que ellos diariamente ofrecen al interior de los planteles.
Vecinas y comadres que tiene miedo a que sus escuincles se les llenen de bichos y lombrices, señalaron que han acudido con los directores de las escuelas, pero éstos se limitan a responder que han hecho hasta lo imposible para que esto tenga fin, pero al momento de querer retirar a los vendedores de las puertas de los respectivos planteles, ellos responden que tiene permiso del Ayuntamiento capitalino para estar ahí, que ya pagaron la cuota.
Por esta razón, Doña Juana y su banda de preocupados padres de familia, hacen también un llamado a las autoridades municipales para meter en cintura a esta clase de venteros que si bien hacen lo propio para ganarse el pan de cada día, atentan gravemente contra la salud de los miles de estudiantes que diariamente compran esta clase de productos ante la insistente oferta situada precisamente a las afueras de las escuelas chetumaleñas.





















