El Punto Sobre La i
Nicolas Lizama

COLINAS: ¡Órale!

Nicolás Lizama

!El Tribunal Superior de Justicia de San Caralampio es una porquería!

!Plop!, así a bocajarro y con toda la crudeza que le puede salir de su interior, el abogado se sincera.
Y pienso: en San Caralampio muchas cosas andan de cabeza, pero que el máximo tribunal de justicia esté hecho un caos, eso sí preocupa.

“Está de la ch…” (repito otra frase, ruda, grosera, llena de resentimiento, del tenaz y osado abogado que hace el comentario).

El problema, dirían los expertos en estos asuntos, es que este cristiano no es el único que tiene a la alta institución en tan «cimero» concepto.

La verdad, je, je, hasta me cuesta trabajo creer lo que me está diciendo.
El cristiano que está al frente de tan noble institución, cuando ocupó un cargo de mediana categoría en su isla natal, se destacó en la función que le había sido encomendada.
Ante eso, muchos le auguraron un futuro promisorio en el poder judicial. Pero hete aquí que parece haber sido puro chiripazo. Fue algo así parecido a flor de un día.

Nunca antes, que se recuerde, un titular del Poder Judicial sancaralampiño había sido tan cuestionado.
Todos los que estuvieron supieron guardar la probidad que amerita ocupar tan alto cargo. Todos guardaron compostura. Y si hicieron sus chanchullos, fueron muy discretos. A diferencia de este magistrado que, de plano, mancha a la institución que tiene entre sus manos. Sí, literal, el TSJ pareciera parte de sus propiedades, ya que mete mano en todo lo que usted pudiera imaginarse.
Me dice el abogado, el quejoso (transcribo tal cual):

“Estimado amigo ¿quieres inspiración para una buena nota? solo date una vueltecita por el Tribunal Superior de Justicia o lo que queda de él. La gente que sí trabaja, la cambian a otros municipios para obligarlas a renunciar, esto, para incrustar en la nómina a las gordibuenas y demás parentela del titular, quien ya se olvidó que cuando asumió dicho puesto lo hizo con un golpe de estado, además se comprometió a durar en el cargo cuatro años para dar oportunidades a los demás magistrados del servicio profesional de carrera. Por supuesto que no lo cumplió, ya que se reeligió por otros cuatro años más. Tiene en nómina a familiares directos, primos, compadres, cuñados, sus negocios de cafetería de su isla los remodeló con recursos del TSJ. chequen los uniformes de sus empleados, misma tela, mismo color, bueno hasta la pintura es igual que en el TSJ. En cambio puso a ganar inmensa cantidad de dinero a un célebre propietario de una estación de radio, quien solo llega a dormir y a contaminar el ambiente con sus puros. Además hay otros “Judas” que juraron lealtad a la ex magistrada presidenta y hoy en día los tiene a su lado, ganando sueldos estratosféricos. Ustedes chequen los sueldos de los trabajadores y compáralos con los de las gordibuenas y chismosos.

El señor magistrado nunca está en la ciudad, el opera en su isla y viaja por todo el mundo con cargo al erario público.

También tiene juniors incrustados, por darte un ejemplo un familiar muy cercano a conocido político veleta que se incrustó en la nómina estatal en un puestazo. Esta persona por supuesto que devenga un sueldo con el que soñarían muchos profesionistas bien capacitados”.

¿Qué les parece? ¿Es justo que el honorable Tribunal Superior de Justicia de San Caralampio esté en boca de todos por este tipo de cuestiones?

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