presidentePeña Nieto llega a su 1er. Informe con las manos vacías
Por Mario Castillo Rodríguez
Hoy, los mexicanos escuchamos un informe presidencial fuera de contexto, en primera por la fecha postergada al día 2 de septiembre y no al 1º como oficialmente se acostumbraba, y seguido por una serie de realidades que se resumen en una sola frase: Un país transformado en desastre.

Y es que cuando se rinde un Primer Informe de Gobierno Presidencial a escondidas, distante y de espaldas a la sociedad, rodeado de gente afín que sólo aplauden la pobreza de una malograda melodía, es una clara señal de que las cosas no van bien.

Por un lado marchan los maestros inconformes por una Reforma Educativa que atenta contra sus derechos laborales y amenaza con someterlos al autoritarismo característico del viejo PRI, por el otro la sociedad por entera sigue en la misma miseria de hace nueve meses. Asimismo, estamos a la expectativa de la aprobación manipulada de una Reforma Energética que según voces encontradas opinan será algo así como vender nuestra soberanía.

Por todo esto y muchas otras omisiones, Peña Nieto llegó a su 1er. Informe con las manos vacías, con muchos aplausos, pero con nulos resultados.

Y si bien la frase del día fue quizá “el camino hacia la transformación”, lo cierto es que ese camino se ve por demás distante, al menos así se aprecia a los ojos de las y los mexicanos comunes y corrientes como Usted y como un servidor.

“Tenemos 120 días para que 2013 sea recordado como un año de grandes transformaciones”, esas fueron palabras del señor Enrique Peña Nieto, y le llamo señor por aquello de la falta de respeto por la cual podría yo ser censurado ya que el viejo sistema priista retornó al poder, un sistema que evidentemente ejerce poder para los que opinan diferente a ellos y hacen gloriosos a quienes le elevan lauros y eso nos quedó claro con la detención a principios de año de Elba Esther Gordillo. No, no la defiendo, porque la ex líder del SNTE era tremenda cabrona, una ratota de enorme historial, desde luego la colas siguen asomando por doquier. ¡Eso que ni qué!

Y ni como negar que se ha regresado a la vieja usanza tricolor. La liberación del capo Rafael Caro Quintero y el regreso de Raúl Salinas de Gortari a la escena política anunciado con bombo y platillos hablan de autoritarismos, de un soberbio valemadrismo que nos obliga a pensar en el regreso del Jurásico, de aquellos tiempos nefastos en los que el Revolucionario Institucional hacía de las acciones de gobierno un intercambio de sumisión, con un pueblo que todo aplaudía, pero que todo callaba.

Hoy, cuando los tiempos han cambiado, cuando vivimos en un México más culto y democrático (si es que a esto se le puede llamar democracia), aquí no hay tiempo para aplausos, porque salen sobrando, porque las y los mexicanos necesitan acciones concretas, que hablen de una verdadera transformación, no de discursos, ni de pletóricas copas de champagne que brinden por bagatelas, eso no es lo que el país necesita, mucho menos reformas a modo que favorezcan y enriquezcan a unos cuantos, mientras muchos siguen con la mano “cruzada por el hambre”.

Crecimiento económico, disminución de la pobreza, una mejor seguridad pública, educación de calidad, impulso y crecimiento del campo mexicano, son entre muchas otros, los grandes pendientes de la primera aduana de Peña Nieto que hoy queda al escrutinio del pueblo. Empero, no se puede juzgar lo que se omite, no se puede juzgar a un gobierno cuando se escuda, protege y oculta de su pueblo, un pueblo al que ven como amenaza y no como un crítico del que se pueden tomar opiniones constructivas para llegar a la verdadera “transformación de México”.

Así es, aunque mi comentario no coincida con el de muchos, aquí no hay tiempo para aplausos, porque a México no le hacen falta como le hace falta el poner en marcha los programas y acciones de gobierno prometidas y comprometidas en campaña.

El beneficio de la duda quizá favorezca esta primera etapa por aquello de que no se pueden resolver las cosas de un jalón. Esperemos este discurso y está incógnita aún no resuelta, no sean la constante de las siguientes cinco rendiciones de cuentas de nuestro Primer Mandatario Federal.

PD.- Después de 12 años de gobierno panista y a casi un año de la transición democrática, la palabra “cambio”, sigue siendo tema pendiente.

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