Valladolid.- Aunque no pasó por desapercibido en este 2020, tal parece que el tradicional martes de batalla cada año va perdiendo gusto y participación.
Así se pudo percibir ayer, pues fueron pocas las personas que se animaron a salir a las calles a batallar, en contraste con otros años en donde hasta en las noticias daban de que hablar los grupos que se enfrascaban «hasta por debajo de la mesa» en diferentes puntos de la ciudad.
Haciendo un poco de memoria, en Bacalar, San Juan y Santa Ana, incluso hasta en el parque del centro, se recuerda que se registraban grandes batallas. Había sido tanto el furor, en aquellas épocas, que hubo ocasiones en las que la policía tenía que intervenir, y hasta hubo un tiempo en que la misma dirección policíal perifoneaba la proximidad de la batalla y que para la cual no se permitía el uso de huevos y naranjas, porque de lo contrario habría sanciones.
Muchos de aquellos jóvenes, hoy ahora con familia, recordarán muy bien esos tiempos y con seguridad se sentirán orgullosos de haber vivido auténticos momentos de diversión que hoy en día, al parecer, están siendo desplazados, tal vez por la tecnología u otras cosas.
Pese a ser una tradición, actualmente se escuchan opiniones encontradas con respecto a ella, pues hay quienes dicen que solo se desperdicia agua y genera basura en las calles, y que por eso mismo está bien que se pierda.
Podrán ser peras o manzanas, pero para tristeza de muchos tal vez en algunos años esta tradición, por como se ha visto últimamente, podría quedar en el recuerdo nada más, a no ser que las futuras generaciones digan lo contrario.





















