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Restriegan a Juan Carrillo su faceta de porro

Cara, pero muy cara la salió al diputado Juan Carrillo proponer y aprobar la controvertida Ley que frena las manifestaciones y marchas en Quintana Roo, a tal grado, que pone en el limbo su ascendente y meteórica carrera política.

En el pecado lleva la penitencia el novel legislador cancunense, quien seguramente no midió con precisión el alto costo político que representará la osadía de presentar una iniciativa que, a pesar de ser incongruente, causó una mayúscula inconformidad entre todos los sectores sociales de los 10 municipios de la entidad, de manera especial, los radicados en la zona maya y norte.

Seguramente Juan Carrillo tendrá tiempo de sobra (el resto de su vida) para arrepentirse por haber propuesta semejante iniciativa, porque son de las acciones que jamás se borran de la  mente de los cientos de miles de quintanarroenses que a cada segundo le refrescan a su progenitora.

Pero eso sí, Juanito Carrillo dejó constancia de ser unos de los principales alfiles que tiene el Gobernador Roberto Borge Angulo en la XIV Legislatura del Congreso del Estado, porque el morro, como cualquier porro, aguantó a pie firme la ráfaga de golpes mediáticos que generó la multicitada iniciativa.

 

Como en la película: Hernán Villatoro, el presunto culpable, reparte culpas

Envuelto en un escándalo, el diputado Hernán Villatoro no siente lo duro sino lo tupido tras la muerte del regidor petista Marco Antonio May Molina, de hecho, solito se puso la soga al cuello al ir -sin que nadie solicitara su presencia-, a la Procuraduría de Justicia del Estado a manifestar que él no tenía nada que ver con el homicidio en el que perdió la vida el concejal capitalino.

De manera particular, Villatoro reconoció en su reunión con el Procurador que tenía diferencias con el hoy occiso, incluso estaban analizando junto con la directiva su expulsión del PT ir en contra de los lineamientos del partido, pero dejo en claro: “nosotros no somos asesinos”. Y nadie se lo preguntó.

Este asunto que fue producto de la inseguridad, Villatoro lo ha convertido en tema político con su anticipada actitud; hablando de desaparecidos y levantones, y no es que le estemos culpando porque eso corresponderá a las autoridades después de las investigaciones pertinentes, pero su actitud es extraña, sobre todo después de los señalamientos que la viuda hizo al referirse a él y otros integrantes de la directiva del Partido del Trabajo como culpables de la muerte de su esposo. El que nada debe nada teme, dice el viejo y conocido refrán.

Mitómano a morir…

En otro tema, como ya es costumbre cuando la polémica surge en los debates legislativos, Hernán Villatoro hace uso de la tribuna para hacer gala de sus floridos discursos comunistas y revolucionarios.

“Como son mayoría, ya nos chingaron”, dijo en relación a la controvertida Ley de Ordenamiento Social que los priistas impulsaron y aprobaron al vapor el pasado lunes, y no desperdició la oportunidad de llamar inexperto a su homologo Juan Luis Carrillo Soberanis por proponer al pleno una ordenanza “que va en contra de las garantías individuales y violenta los derechos humanos”.

“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”, restregó en el rostro de los tricolores Villatoro haciendo alusión a una cita del célebre Benito Juárez, al tiempo que repartió culpas por igual llamando aprendiz de Pedro Flota a “Chanito” (José Luis Toledo Medina, presidente de la  Gran Comisión del Congreso del Estado), e incluso a la diputada Trinidad García Arguelles le recordó que los diputados priistas la tiene con el “pie en el cuello” con el tema de la aprobación de sus cuentas públicas cuando fue alcaldesa de Lázaro Cárdenas, y de paso le recordó a Filiberto Martínez que en su curul también se cuecen habas con sus cuestionadas cuentas públicas, que de igual manera aún no han sido aprobadas.

Habrá recordarle a Villatoro Barrios, por aquello de sus gustos por el filosófico lenguaje, que en la biblia también hay muchas frases ad-hoc como por ejemplo “Quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra”. “Pero que necesidad”, estimado diputado.

El diputado Chacón, el Poncio Pilato de la actual legislatura

Como ya es de su conocimiento, el lunes pasado fue un día muy agitado dado el anticipado trabajo legislativo en el que los diputados de la XIV Legislatura resumieron las tareas de esta semana en un solo día con dos sesiones maratónicas, algo que por cierto se está convirtiendo en costumbre, a pesar de ir contra lo establecido en el reglamento interno del Poder Legislativo.

Empero, citado lunes (24 de marzo) sucedieron muchas cosas, en particular, el enfrentamiento que el diputado José Ángel Chacón Arcos asumió cuando un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Intercultural Maya –situada en el municipio de José María Morelos, distrito que corresponde a él atender junto con Felipe Carrillo Puerto-, reclamaron la falta de apoyo del Poder Legislativo para realizar un viaje de prácticas a la capital del país ante los medios de comunicación ahí presentes.

Cual Poncio Pilato, Chacón Arcos aceptó ante la prensa tener conocimiento de la petición hecha por los estudiantes de la Uimqroo, pero que el oficio no estaba dirigido a él deslindándose abiertamente de sus responsabilidades. “Les dije que yo les hablaría, que yo les hablaba para darles una respuesta, yo siempre los he apoyado, hasta les doy de comer, el oficio no está dirigido a mí, yo les dije que iba a ver como los ayudaba pero todavía no tengo una respuesta”, fueron las palabras que el evasivo legislador dijo de manera altisonante a los estudiantes.

Esa actitud evasiva e irresponsable sólo pone de manifiesto el desinterés que tiene Chacón hacia los problemas de la gente de esos municipios que debe atender por encomienda del mandato popular, sino su carácter intolerante hacia la sociedad que exige respuesta a sus demandas, que exige trabajo por parte de sus “representantes populares”.

Por cierto, el dramático diputado jamás pudo garantizar ante los medios que los jóvenes iban a ser apoyados con su solicitud;  “En eso estamos amigo, los estamos analizando”, fueron palabras que respondió a un reportero y que hicieron eco en la desatención hacia los sectores más necesitados.

Y continúan las vacaciones de la diputada Marcía Fernández Piña…

Es una verdadera lástima indagar o escribir sobre una persona, porque al final de cuentas se debe respetar su privacidad, pero no se puede dejar pasar cuando se trata de una figura pública y máxime cuando devenga un salario que provienen del dinero que paga el pueblo.

De manera especial nos referimos a la diputada Marcía Fernández Piña, la presidenta de la Comisión de Turismo en la XIV Legislatura, quien sin un ápice de vergüenza se ha ausentado de sus tareas legislativas en todo el segundo periodo ordinario de sesiones (inicio en febrero pasado) argumentando una enfermedad (un supuesto embarazo riesgoso), pero la realidad es otra o, cuando menos, eso creemos, porque si fuese así no podría haber realizado un viaje al extranjero con más de ocho horas de vuelo.

Pero en fin, ojalá la representante social asuma su responsabilidad y a la brevedad retorne a las actividades legislativas, porque lejos de sus preocupaciones sentimentales o familiares, tiene una enorme deuda que cubrir con la sociedad quintanarroense.

Félix Serrato supera al “padrino” en repartir dádivas.

En su afán de asegurar los votos suficientes para continuar como lidercillo del sindicato de trabajadores del Poder Legislativo, Félix Serrato compromete y logra recuperar las compensaciones que en enero pasado fueron retenidas o retiradas a los empleados.

El único requisito que deben cumplir los interesados en comprometer su voto a favor del citado para las elecciones de noviembre próximo a fin que continúe en la dirigencia sindical.

Ante tal petición es casi un hecho que hasta el propio Lesh (Alejandro Rivera, el adversario más fuerte que se ha destapado hasta ahora) recurra a Félix Serrato para nivelar o ajustar su mísero salario.

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