Tulum.-Pese a mostrar signos de resurgimiento en las pasadas elección en el Estado de Coahuila e Hidalgo y levantar el ánimo tricolor, el príismo de Quintana Roo continúa su debacle con la pérdida de importantes figuras que en su momento le dieron vigor como primera fuerza política en el Estado de Quintana Roo.
La tarde de este día Marciano Dzul Caamal, líder político en Tulum y ex Presidente Municipal, presentó su renuncia de carácter irrevocable al Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En la misiva presentaba en recepción del Comité Directivo Estatal (CDE) de Chetumal, precisó que la razón por la dimisión de su militancia obedece «notorio distanciamiento del partido de sus principios y esencia popular, democrático e incluyente, de su comportamiento de las causas sociales, de su alejamiento de la auténtica y fiel militancia; ahora existen voces y voluntades a su interior que solo buscan complacer instancias cupulares y de poder sin tomar el sentir de su base», suscribió.
A su vez agradeció las oportunidades que el PRI le brindó de participar en distintos cargos públicos durante su militancia, así como refrendó su compromiso de «seguir construyendo una opción de verdadero compromiso de crecimiento y no de simulación porque ese es el sentir de los ciudadanos», expresó el ahora ex priísta Marciano Dzul.
Mientras el priísmo en otros estados de la República recupera el optimismo por recuperar posiciones políticas en las urnas, frente al adversario más fuerte como lo es Morena, rumbo al proceso electoral del 2021 y 2022, en Quintana Roo cada vez más se empantana el camino al frente de Candy Ayuso y José Alberto Alonso Ovando.
La directiva más que unir y cerrar filas en torno a la recuperación del PRI en el Estado, se ha convertido en un partido elitista cuyos intereses de grupos, pasan por encima de la verdadera militancia provocando una éxodo que acentúan más y más se debacle.






















