Valladolid.- Llamada así por la misma población de aquel entonces, la Rafaelita, hoy patrimonio vallisoletano, fue la primera aplanadora en llegar a la ciudad en el año de 1923, luego de iniciarse por parte de las autoridades de aquella época el proyecto de construcción de calles que permitirían el acceso a la ciudad en vehículos.
No es de todos sabido que esta reliquia histórica estuvo por muchos años instalada en la calle 48, vía mejor conocida como la de los locos; en esos tiempos muchos niños y no tan niños aprovechaban para subirse a jugar en ella.
Posteriormente, se decidió rescatarla, hacerla patrimonio vallisoletano y exponerla en donde hasta hoy puede ser admirada por propios y extraños, la entrada poniente de Valladolid.
Según la historia, escrita en libros, el nombre de la máquina se debe al ingeniero Rafael Quintero, quien fue el primero en usarla y explicar su manejo. El mismo pueblo dio por llamarla así por eso.





















