Raúl Aguilar Laguardia, el nefasto dirigente que llevó al fracaso a los Tigrillos De Chetumal

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De nada sirvieron los más de 150 mil pesos que mensualmente destinó el Gobierno del Estado para apoyar a los Tigrillos de Chetumal durante toda la temporada de fútbol de la tercera división del fútbol profesional, ya que, por segunda ocasión consecutiva, quedaron fueran de la liguilla. Donde el único culpable es el improvisado presidente del club, el director administrativo de la Secretaría de Salud (Sesa), Raúl Aguilar Laguardia.

El citado funcionario público, quien desde el sexenio de Félix González Canto presenta un inexplicable enriquecimiento económico (fungió como segundo en el mando del Órgano Superior de Fiscalización), contó con todo el respaldo financiero para armar una oncena competitiva y alcanzar la siguiente fase, pero al final de cuentas no lo logró.

Se pueden buscar y señalar a varios responsables desde Fabricio Ojeda, Juan Parra Castro y el propio Raúl Aguilar, porque junto al entrenador del equipo, son los que se llevaron la mayor parte de los dineros que aportó el Gobierno del Estado para el financiamiento del equipo, pero el meollo del asunto que tratamos es meramente deportivo, o al menos eso intentamos hacer, pero es difícil dejar a un lado la cuestión monetaria porque al final de cuentas eso impidió no contratar a buenos refuerzos.

Aunque dicho sea de paso, los pronósticos para los Tigrillos de Chetumal desde que Raúl Aguilar tomó la presidencia eran de esta magnitud, se daba por descontado que el representativo de la capital del Estado naufragaría en la media tabla, porque al final, el citado dirigente apenas sabe patear un balón.

Ahora bajo la batuta del engreído y soberbio Raúl Laguardia, sucede lo contrario a lo vivido cuando el presidente del club era el “borrego” Marzuca, quien a pesar de “clavarse” parte del dinero del financiamiento otorgado por el Gobierno del Estado, los Tigrillos de Chetumal avanzó a la liguilla y en dos ocasiones llegaron hasta los octavos de final.

Los Tigrillos de Chetumal, guardando la proporción, se unen a los grandes fracasos que tienen los equipos de Quintana Roo, pero quizá el que menor importancia reviste, pero que no debe ser objeto de olvido y mucho menos de señalamiento, debido a que este equipo también recibe recursos del erario público, dinero que proviene de los impuestos que pagamos todos los quintanarroenses.

Bien valdría la pena que el Gobierno del Estado, a través del insignificante presidente de la Comisión de la Juventud y el Deporte (Cojudeq), Martín Cobos, haga una minuciosa evaluación del reporte final que entregue Raúl Aguilar Laguardia para determinar si en verdad vale la pena tirar más de un millón de pesos.

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