kantunPor Mario Castillo Rodríguez
Un día más en el calendario, es un día menos para los presidentes municipales en función. Casi todos un lastre para el detonante de su municipio y un fraude para la sociedad que les llevó al poder, pues rebozan de inoperancia y culpan de sus omisiones y torpezas a quienes les antecedieron o simplemente hacen uso de la trillada frase: “no hay recursos, la crisis esta de la chingada”. Así es, de la chingada, todos por igual han fallado a la encomienda.

Y todos dejan cuentas pendientes, algunos deudas pagaderas a 20 años o más, sino es que impagables. Un caso particular es el de Solidaridad, que aún y cuando es uno de los municipios más pudientes de la Entidad dado el volumen de su recaudación, atraviesa por uno de sus peores momentos financieros.

No obstante vale la pena recordar que quien entregará la actual administración a Mauricio Góngora Escalante, no ocupa el cargo por decisión popular sino porque “le hicieron compadre” y aquí pudiera favorecerle el lema aquel de que “la culpa no es del indio”.

Empero, la inocencia no es el perfil más apto para un alcalde interino como Rafael Kantún Avila, ya que no sólo ha encabezado una política de gobierno basada en la cerrazón sino que hoy se encuentra en pleno “año de hidalgo”, acarreando el agua que no pudo hacer llegar a su molino en los últimos meses dado que los recursos ya estaban destinados para consolidar el proyecto político de su mentor (a quien por cierto dicen las malas lenguas traicionó), y le era imposible poner en acción sus maquiavélicas intenciones.

Hoy, con la autorización que la XIII Legislatura del Congreso del Estado hizo en días pasados de empréstitos aprobados por el cabildo de Solidaridad, Kantún Avila convierte a su municipio en el segundo más endeudado de Quintana Roo, después de Benito Juárez.

Y es que de julio de 2012 a la fecha Solidaridad pasó de tener una deuda de 517 millones de pesos, a una de 817 millones de pesos, con lo que se convierte en el municipio que más dinero pediría prestado a la banca en un lapso de 17 meses. Y aunque este nuevo aval de endeudamiento, según versiones del actual tesorero de Solidaridad, son con el fin de buscar un refinanciamiento con las mejores condiciones “que no afecten a esta y futuras administraciones en los flujos y un refinanciamiento y reestructura en los créditos de corto plazo que fue autorizado por el cabildo en sesiones anteriores en 2011 y 2012”, la realidad es que estos recursos no serán necesariamente destinados a inversión pública productiva, sino para dar una salida aterciopelada al “compadre”, y desde luego, ni dudar que se adjudicará una muy cómoda indemnización por ocupar una silla que a leguas le quedó grande.

¿Es este el gobierno de continuidad al que se comprometió el presidente municipal interino Rafael de Atocha Kantún Avila? ¿Es esta la historia de un Solidaridad que hace décadas fue una orgullosa y prometedora comunidad pesquera y que hoy se ha convertido en botín de oportunistas? Lo complicado redunda en la actuación que tendrá el presidente municipal electo Mauricio Góngora Escalante para paliar la deuda que hoy le heredan.

¿Habrá cacería de brujas? ¿Tendrá Mauricio Góngora la mano dura como para hacer una revisión minuciosa de la carga que le dejan? Basta recordar que el ex Secretario de Hacienda no forma parte del grupo político al que pertenece Kantún Avila. No hay que perder de vista este escenario al cual la opinión pública tarde que temprano pondrá en la “balanza” de su juicio.

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