Mientras a nivel nacional disminuyó la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con sus ingresos laborales, Quintana Roo avanzó en sentido contrario: la pobreza laboral aumentó 2.2 puntos porcentuales y el ingreso laboral real por habitante cayó 2.4% anual.
Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— El crecimiento turístico y la generación de empleos no se están traduciendo necesariamente en una mejora del poder adquisitivo de las familias de Quintana Roo. Al segundo trimestre de 2026, el estado registró simultáneamente un aumento de la pobreza laboral y una reducción del ingreso laboral real per cápita, de acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El comportamiento de Quintana Roo resulta particularmente relevante porque ocurre a contracorriente de la tendencia nacional.
Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, la pobreza laboral en México disminuyó 3.2 puntos porcentuales, al pasar de 35.1% a 31.9%.
En Quintana Roo ocurrió lo contrario: el indicador aumentó 2.2 puntos porcentuales, lo que significa que creció la proporción de habitantes cuyo ingreso proveniente del trabajo resulta insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.
La entidad quedó así entre los estados que registraron los mayores incrementos anuales de pobreza laboral, junto con Sinaloa, donde aumentó 3.7 puntos; Coahuila, con 2.6 puntos; y Michoacán, con 2.4 puntos.
Menos poder adquisitivo para los trabajadores
El segundo indicador que muestra el deterioro de las condiciones económicas de los trabajadores quintanarroenses es el ingreso laboral real per cápita.
Durante el mismo periodo, este ingreso disminuyó 2.4% en Quintana Roo, una vez considerado el efecto de los precios sobre el poder adquisitivo.
La caída colocó al estado como la tercera entidad con la mayor contracción anual del ingreso laboral real per cápita, solamente detrás de Sinaloa, con una reducción de 3.4%, y Chihuahua, con 3.3%.
El contraste con el comportamiento nacional vuelve a ser significativo.
Mientras Quintana Roo perdió 2.4%, en el conjunto del país el ingreso laboral real per cápita aumentó 8%, con entidades que registraron incrementos considerablemente superiores, como Morelos, con 30.5%, y Estado de México, con 20.9%.
Los dos indicadores dibujan un mismo escenario: una mayor proporción de quintanarroenses enfrenta dificultades para cubrir únicamente con su ingreso laboral el costo de los alimentos, al mismo tiempo que disminuye el poder de compra promedio derivado del trabajo.
Turismo dinámico, pero con presión sobre los bolsillos
Los resultados adquieren especial relevancia por la estructura económica de Quintana Roo, donde el turismo y los servicios concentran buena parte del empleo y de la actividad productiva.
El comportamiento observado revela que mantener elevados niveles de actividad económica o generación de puestos de trabajo no garantiza, por sí mismo, una mejora equivalente en las condiciones materiales de los trabajadores.
El indicador de pobreza laboral no mide la pobreza multidimensional total de una persona o familia. Específicamente permite conocer qué proporción de la población vive en hogares cuyo ingreso laboral resulta insuficiente para adquirir la canasta alimentaria, por lo que funciona como un termómetro inmediato de la relación entre salarios, empleo y costo de vida.
En ese sentido, los resultados del segundo trimestre de 2026 muestran una señal de alerta para Quintana Roo: mientras en buena parte del país aumentó el ingreso laboral real y disminuyó la pobreza laboral, en el estado se deterioraron ambos indicadores simultáneamente.
La paradoja es particularmente significativa para una entidad que alberga algunos de los destinos turísticos más importantes de México: la economía puede mantener su dinamismo, pero una parte creciente de quienes viven de su trabajo encuentra mayores dificultades para convertir ese ingreso en alimentos y poder adquisitivo.






















