Por Victoria Castro Chávez
La población que se autorreconoce como afrodescendiente representa 3.9% de los habitantes de la entidad, por encima del promedio nacional de 2.4%; los indicadores también muestran brechas educativas y laborales, particularmente entre las mujeres.
CHETUMAL, Quintana Roo.— Quintana Roo se ubica entre las entidades con mayor proporción de población afrodescendiente del país, con 3.9 por ciento de sus habitantes que se autorreconocen con esta identidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El dato adquiere relevancia de cara al Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, que se conmemora cada 31 de agosto, pues coloca a Quintana Roo en el cuarto lugar nacional, empatado con Colima, y considerablemente por encima del promedio registrado en México.
A nivel nacional, la ENADID estimó que aproximadamente 3.1 millones de personas se autorreconocieron como afrodescendientes, equivalentes al 2.4 por ciento de la población. La proporción de Quintana Roo, de 3.9 por ciento, representa alrededor de 1.6 veces el promedio nacional.
Del 2.81% en el Censo al 3.9% en la ENADID
El resultado contrasta con el registrado tres años antes.
En el Censo de Población y Vivienda 2020, Quintana Roo contabilizó 52 mil 265 personas afrodescendientes, equivalentes al 2.81 por ciento de su población.
Sin embargo, las cifras de 2020 y 2023 no deben interpretarse automáticamente como un crecimiento de la población afrodescendiente de un periodo a otro, debido a que provienen de ejercicios estadísticos distintos.
Mientras el Censo realiza un levantamiento de toda la población, la ENADID es una encuesta probabilística que genera estimaciones demográficas. En ambos casos, además, la identificación afrodescendiente parte fundamentalmente del autorreconocimiento.
Una población también vinculada con raíces indígenas
La composición demográfica de Quintana Roo agrega otra característica al fenómeno: la importante presencia de población indígena, particularmente maya.
A nivel nacional, el INEGI encontró que 63 de cada 100 personas afrodescendientes de 15 años y más también se consideran indígenas, mostrando que ambas identidades no necesariamente son excluyentes.
En Quintana Roo, por otra parte, 14.1 por ciento de la población de tres años y más hablaba alguna lengua indígena, según la ENADID 2023.
Los datos muestran así una composición social más compleja que la división tradicional entre población indígena, afrodescendiente y el resto de los habitantes.
Persisten brechas educativas
El reconocimiento estadístico también permite observar las condiciones sociales de esta población.
Durante 2023, 32 por ciento de las personas afrodescendientes de entre 6 y 24 años no asistía a la escuela, frente al 29.7 por ciento correspondiente a la población general.
Entre las personas afrodescendientes de 15 años y más, el promedio de escolaridad fue de 10.1 años, mientras que la tasa de analfabetismo alcanzó 4.8 por ciento.
La diferencia se amplía al observar los datos por sexo: el analfabetismo llegó a 5.7 por ciento entre las mujeres afrodescendientes, mientras entre los hombres fue de 3.8 por ciento.
Mujeres enfrentan mayor brecha laboral
Las desigualdades también aparecen en el mercado de trabajo.
La participación económica entre las personas afrodescendientes de 12 años y más alcanzó 65.6 por ciento, pero existe una diferencia de más de 20 puntos entre hombres y mujeres.
Entre los hombres fue de 77.4 por ciento, mientras que entre las mujeres se ubicó en apenas 54.4 por ciento.
Los indicadores muestran que el reconocimiento de la población afrodescendiente dentro de las estadísticas oficiales permite también identificar desigualdades que permanecían menos visibles cuando esta población no era considerada específicamente en los levantamientos demográficos.
Migración transforma el mapa de Quintana Roo
En Quintana Roo existe además un factor que diferencia a la entidad de otros estados con fuerte presencia afrodescendiente: su intensa movilidad poblacional.
El crecimiento turístico de Cancún, Playa del Carmen, Tulum y otros destinos ha convertido al estado durante décadas en receptor de población procedente de distintas regiones de México y del extranjero.
Por ello, la presencia afrodescendiente actual no necesariamente responde a un único proceso histórico. En ella pueden coexistir comunidades con arraigo regional y personas que llegaron al estado como parte de los movimientos migratorios asociados al turismo, la construcción y los servicios.
Esta diversidad obliga a evitar una visión homogénea de la población afrodescendiente y considerar diferencias de origen, edad, actividad económica, condiciones sociales y vínculos culturales.
A unos días del Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, las cifras colocan a Quintana Roo frente a una realidad que va más allá de ocupar el cuarto lugar nacional: casi cuatro de cada 100 habitantes se autorreconocen afrodescendientes, mientras persisten brechas educativas, laborales y de género que plantean el reto de convertir la visibilidad estadística en políticas públicas y ejercicio efectivo de derechos.






















