Impulsarán talleres para que mujeres ejidatarias y habitantes de comunidades indígenas conozcan sus derechos y participen en las decisiones sobre la tierra y el territorio.
JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— Mujeres de la comunidad de Dziuché buscarán fortalecer su participación en los asuntos agrarios mediante talleres orientados al conocimiento de sus derechos y a la defensa del territorio, en un contexto donde todavía persisten prácticas que históricamente han privilegiado a los hombres en la toma de decisiones sobre la tierra.
La luchadora social Raquel Flota Báez informó que las actividades no estarán dirigidas únicamente a quienes cuentan formalmente con derechos ejidales, sino también a mujeres que viven en comunidades indígenas y ejidales y que, pese a no ser ejidatarias, forman parte de la vida y conservación de esos territorios.
Explicó que entre algunas habitantes persiste la percepción de que no contar con un título o derecho ejidal significa quedar excluidas de cualquier participación relacionada con el territorio, por lo que los talleres buscarán proporcionar información sobre las funciones, alcances y posibilidades existentes dentro del régimen agrario y las áreas de uso común.
Flota Báez reconoció que la presencia de las mujeres en estos espacios ha aumentado durante los últimos años, aunque todavía enfrentan resistencias derivadas de prácticas tradicionales.
“Todavía se está rompiendo esa ideología machista”, afirmó.
Señaló que durante décadas los derechos agrarios fueron asociados principalmente con los hombres, bajo la concepción de que eran ellos quienes trabajaban y protegían la tierra. Sin embargo, consideró que esa visión deja fuera el papel que históricamente han desempeñado las mujeres en las actividades productivas y en el cuidado de los recursos naturales.
“Muchas trabajamos la tierra desde la milpa, desde una pequeña milpa en nuestra casa; protegemos el territorio desde nuestro fogón”, expresó.
La activista sostuvo que la protección del agua, la tierra, los árboles y demás recursos naturales constituye una responsabilidad colectiva, independientemente de que una persona cuente formalmente o no con derechos ejidales.
Además, consideró necesario abrir mayores espacios para que las mujeres intervengan en las decisiones relacionadas con el aprovechamiento y conservación del territorio, especialmente en comunidades donde la tierra continúa siendo uno de los principales recursos económicos y sociales de las familias.
Flota Báez señaló que incluso pequeñas superficies pueden ser utilizadas por las mujeres para producir alimentos destinados al autoconsumo familiar, por lo que planteó la necesidad de revisar prácticas que tradicionalmente han favorecido a los varones en el acceso y transmisión de derechos agrarios.
Los talleres que se realizarán en Dziuché buscarán así fortalecer el conocimiento y la participación femenina, además de generar herramientas para que las mujeres puedan involucrarse de manera más informada en los asuntos relacionados con la tierra, los recursos naturales y el futuro de sus comunidades.






















