El proyecto de restauración costera impulsado por la SEMA contempla intervenciones en Benito Juárez, Playa del Carmen, Puerto Morelos y Cozumel, mientras la Costa Maya queda fuera de esta primera etapa a pesar de la erosión y el constante recale de macroalgas.
Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— Mahahual quedó fuera del plan estatal para recuperar y restaurar 33.5 kilómetros de playas erosionadas en Quintana Roo, pese a que la Costa Maya enfrenta desde hace años un fuerte recale de sargazo y problemas de pérdida de arena que han afectado distintos puntos de su litoral.
El proyecto preparado por la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), encabezada por Óscar Rébora Aguilera, se encuentra a la espera de la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), requisito necesario para comenzar las intervenciones previstas.
Sin embargo, los 33.5 kilómetros considerados se concentran exclusivamente en cuatro municipios del centro y norte de Quintana Roo.
Benito Juárez concentra 12 kilómetros de playas consideradas dentro del proyecto; Playa del Carmen, otros 12 kilómetros; Puerto Morelos, siete kilómetros; y Cozumel, 2.5 kilómetros.
Mahahual no aparece entre las zonas contempladas.
La exclusión contrasta con las condiciones que enfrenta este destino del sur del estado, donde el arribo recurrente de grandes cantidades de sargazo obliga a realizar constantes labores de retiro y representa una presión adicional sobre una franja costera que también registra problemas de erosión.
La propia estrategia planteada por la SEMA reconoce entre los factores que contribuyen al deterioro de las playas los efectos ocasionados por fenómenos hidrometeorológicos y la pérdida de arena asociada a las labores para retirar el sargazo.
Precisamente ambos fenómenos se presentan de manera recurrente en Mahahual.
Prestadores de servicios turísticos y habitantes de la Costa Maya han advertido sobre la disminución de arena en diferentes sectores de la localidad, problema que se vuelve particularmente visible después de episodios de fuerte recale de macroalgas y durante las labores necesarias para mantener las playas en condiciones adecuadas para visitantes.
Restauración irá más allá de colocar arena
El proyecto estatal pretende aplicar un modelo de restauración costera que no se limite al tradicional relleno o inyección de arena.
Entre las acciones planteadas se encuentra la recuperación de vegetación litoral, restauración asistida de dunas y fortalecimiento de pastos marinos, con la intención de mejorar la retención natural de sedimentos y reducir la vulnerabilidad de las playas frente a futuros procesos erosivos.
La estrategia representa un cambio respecto de proyectos de recuperación basados principalmente en colocar nuevamente arena sobre las zonas afectadas, pues busca intervenir diferentes componentes del ecosistema costero para generar resultados de mayor duración.
No obstante, esa estrategia llegará inicialmente únicamente a los cuatro municipios incluidos en el proyecto.
Para Mahahual, por ahora, no existe dentro de este programa una intervención equivalente, pese a que enfrenta algunos de los mismos factores ambientales que la SEMA identifica como responsables del deterioro de las playas que pretende recuperar.
El sur vuelve a quedar en espera
La diferencia adquiere mayor relevancia porque Mahahual depende directamente de sus playas como uno de sus principales activos turísticos.
Además de recibir cruceros internacionales, la localidad concentra hoteles, restaurantes, clubes de playa y pequeños prestadores de servicios cuya actividad económica se encuentra estrechamente relacionada con las condiciones de la costa.
El sargazo se ha convertido en uno de sus principales desafíos durante los últimos años, obligando a destinar recursos humanos, maquinaria y esfuerzos permanentes para retirar las acumulaciones que llegan al litoral.
A ello se suma la erosión.
Mientras los destinos incluidos en el proyecto estatal contarán con estudios e intervenciones orientadas no sólo a recuperar arena sino también dunas, vegetación y pastos marinos, la Costa Maya tendrá que continuar esperando una estrategia específica de restauración.
La diferencia vuelve a colocar sobre la mesa la distribución territorial de los proyectos ambientales y turísticos en Quintana Roo, particularmente entre los destinos consolidados del norte y las localidades turísticas del sur.
El inicio de las obras tampoco será inmediato. La SEMA deberá esperar el resolutivo correspondiente de la Semarnat antes de comenzar las intervenciones planteadas en los 33.5 kilómetros.
Para Mahahual, el desafío será distinto: conseguir que las autoridades estatales extiendan los estudios y proyectos ejecutivos hacia la Costa Maya para determinar la magnitud de la erosión y establecer las acciones necesarias para recuperar su litoral.
Mientras en el norte se prepara una intervención integral para restaurar 33.5 kilómetros de costa, Mahahual seguirá enfrentando con sus actuales recursos dos de los mismos problemas que justificaron el proyecto estatal: erosión y sargazo.






















