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Por : Mario Castillo Rodríguez
Después de intensas semanas de campaña donde los partidos salieron a las calles de ciudades, comunidades y rancherías tocando puertas casa por casa para exponer sus propuestas a la sociedad, para ganar adeptos que le favorezcan en las urnas el próximo 7 de julio, podemos poner en la “Balanza” la aceptación popular.

Y este balance no es producto de la improvisación, mucho menos una opinión meramente personal, sino que es el eco de lo que un servidor pudo apreciar después de recorrer palmo a palmo todos y cada uno de los municipios en caminatas y reuniones de los candidatos emanados de los diferentes partidos políticos asentados en Quintana Roo.

Y es que no hace falta ser experto en la materia para concluir que el mapa político electoral sufre radicales mutaciones en cada proceso, y en este fenómeno intervienen tres factores: la popularidad y empuje de quien postulan candidato, la postura y estabilidad de los partidos y el desempeño de las autoridades en uso del poder en cada uno de los 10 municipios y el Congreso del Estado, pues en esta contienda electorera toca el turno de renovar las diez presidencias municipales y las 25 diputaciones locales de Quintana Roo.

Y hablando en claro, en lo que refiere a la disputa por las presidencias municipales, el Partido Revolucionario Institucional es el que se perfila con grandes posibilidades de obtener mayoría este próximo domingo, pero resulta por demás ambicioso que esta corriente política logre carro completo. Sus puntos críticos los representan Benito Juárez, José María Morelos, Bacalar e Isla Mujeres.

En lo que refiere el PAN, es evidente que la fallida alianza de facto no dio muy buenos resultados a un Acción nacional que se lanzo solo a la contienda y el único municipio donde tiene grandes ventajas es Isla Mujeres.

Del partido del Sol Azteca podemos decir que los escándalos suscitados por sus autoridades en turno y las fracturas en su interior provocadas por quienes dirigen o más bien se han apoderado del PRD, le arrojan pocas posibilidades de mantener los municipios que hoy gobierna, con excepción de José María Morelos donde habrá una cerrada jornada el día 7 de julio.

En lo que respecta al Partido Nueva Alianza sabemos que sin alianzas con el PRI jamás logrará figurar en la Entidad como un partido autónomo, sus esperanzas se basan en su conducta parasitoide.

En el Partido Verde Ecologista de México, sucede algo similar al Panal en los municipios en los hizo alianzas, y en los que no, sus campañas son por demás inútiles pues saben que van directo a la derrota y tendrán que conformarse con las migajas que arrojen las negociaciones.

El PT por su parte ha dado grandes sorpresas, pues aunque mucho se critique que está bajo el control del ex alcalde Benitojuarense (aquel que estuvo preso y se autoproclama el mesías de las causas populares), es evidente que su divorcio con el PRD le dio resultados y en Benito Juárez y Bacalar podría dar el salto causando espasmos para propios y extraños, sobre todo a los priistas.

Ahora bien, en lo que refiere a las diputaciones locales, la única diferencia es que su futuro está anclado a la mentada redistritación que se dio semanas antes de que iniciara el proceso y que vino a complicar el panorama y que, desde luego, sacudió las estructuras que todos y cada uno de los partidos ya tenían previamente diseñadas para entrarle a la batalla. Asimismo, en estos últimos días de las campañas han salido a la luz pública eventos que dejan mal parados a uno que otro candidato, y eso algo capitalmente favorable para el adversario.

El resto: los jaloneos, golpes bajos, descalificaciones y hasta mentadas de madre, tan sólo es parte de un juego que habrá de concluir el próximo 7 de julio.

Pero una de las grandes realidades de este juego político llamado democracia, y que un servidor pudo percibir de manera muy clara, es que a la sociedad de hoy en día le cuesta mucho creer en los candidatos, pues ya está harta de promesas incumplidas, de esos políticos que ven en los cargos públicos la manera fácil de resolverse la vida y que una vez llegados a la silla se olvidan de un pueblo que no solo les lleva al poder con su voto, sino que paga su jugoso salario y, como siempre, a largo mediano o corto plazo, es el pueblo quien paga las facturas de los errores políticos.

Sirva el consejo desde este espacio para quienes sean favorecidos en las urnas. Y para quienes nos toca elegir a nuestras próximas autoridades, les exhorto a reflexionar muy bien su voto para no terminar en sueños rotos y esperanzas perdidas.

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