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Muy contados son aquellos políticos que persiguen la vocación de servir

Muy contados son aquellos políticos que persiguen la vocación de servir

Trampolines del poder
Por: Mario Castillo Rodríguez
Desde décadas atrás la política ha sido uno de los negocios más lucrativos de México y un sin número de personajes han visto en las esferas de la administración pública la oportunidad de hacer fortuna y de vivir a costa del erario publico medrando con el hambre, la miseria y la esperanza de todo un pueblo.

Esto ha generado una desconfianza social en todos los sectores de la sociedad, empezando por los más empobrecidos que, a corto, mediano o largo plazo, acaban siendo los más afectados en este mundo donde el concierto social habla de una realidad de naturaleza propia, aflorando la aberrante cadena alimenticia en la que el pez más grande se alimenta del más chico.

Y Quintana Roo no es ajeno a este cáncer de cuello blanco, esto, en el sentido de que desde inicios de este 2013 en el Estado se empezó a sentir una efervescencia política que día con día ha cobrado intensidad en virtud de un proceso electoral intermedio en el que estarán en juego las 10 presidencias municipales de la Entidad y las 25 diputaciones del Congreso del Estado.

Son muchos los que anhelan llegar a una mejor postura, pero pocos serán los ungidos por su partido, por los grupos del poder y por las cúpulas que controlan y negocian en lo oscuro –porque así siempre ha sido-, los destinos de esta tierra que mira al oriente, y que no ha visto un horizonte claro que de esperanzas de una mejor calidad de vida para todos y cada uno de sus habitantes.

Con mucha y con justa razón, la ciudadanía quintanarroense ya no confía en los políticos, en esos aprendices que jamás logran aprender del oficio, en esos que cuando andan en campaña prometen hasta los calzones; prometen trabajar, entregarse y sacrificarse por la gente que les da su voto para ocupar un cargo público que generalmente dejan tirado a medio camino, porque apenas vislumbran en el horizonte una mejor posibilidad para sus voraces intereses personales, van a la búsqueda de otra chamba, pues para ellos esto, la política y el servicio público, es tan solo una chamba mas y no así no son la oportunidad de dejar huella, de hacer historia procurando mejores estándares de bienestar para sus gobernados.

El Congreso del Estado, es uno de los trampolines más propicios para esta práctica, y la desbandada de licencias que han sido solicitadas por los legisladores en estos últimos días, hablan claramente de la interrupción de una encomienda con miras a mejores escenarios, a posturas que otorguen mejores dividendos ($$$). Son pocos los que van en busca de cumplir convicciones, muy contados son aquellos que persiguen la vocación de servir.

Y así, los mal llamados representantes populares, dejan atrás los compromisos hechos con la sociedad, dejan a todos colgados de la brocha y se van a una campaña en la que la historia se repetirá, porque así es la política, porque así lo marca el ritual de la grilla, porque nuevamente aflorara la verborrea del discurso insistente sobre que debe y como debe de gobernarse para atender, enfrentar y resolver las necesidades que por años han imperado en la Entidad y que, sin temor a equivocarnos, también quedaran en el vacío o se los llevara el viento. Pues en la pesquisa de incrementar el poder político y económico, difícilmente les dará tiempo para ordenarlas y darles la atención que merecen.

Faltara ver entonces el desarrollo de este proceso, de esta campaña intermedia en la que el jaloneo, los escupitajos, golpes bajos, descalificaciones y hasta mentadas de madre, serán la constante en la búsqueda del poder, el búsqueda de consolidar e incrementar esos cacicazgos que por años han hecho de Quintana Roo tierra fértil para la tranza y el desgobierno. ¡Juzgue Usted!

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