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Othon P. Blanco

Las bebidas sagradas entre los mayas: balché y saká

Para los mayas, el hecho de alimentarse no era una cuestión puramente orgánica o «natural» sino sacra, existían entre ellos alimentos y bebidas que son objetos simbólicos, sobre todo los relacionados con sus ceremonias.

Entre las bebidas relacionadas con sus ceremonias tenemos dos básicas; el balché que era la más utilizada, como hasta ahora, en las ceremonias mayas, y el saká, en segundo plano. Se consideran simbólicas por su contenido «puro» y «natural», el balché era preparado de la corteza de un árbol con agua «virgen», y el saká, con maíz, e igual, agua «virgen». Árbol y maíz, productos naturales y sagrados entre los mayas; el árbol simboliza la vida, la juventud, la inmortalidad, la sabiduría.

El balché

El balché, es la bebida sagrada por excelencia de los mayas, la consumida en todas las ceremonias mayas. «El Dios del balché, según el diccionario de Motul, Acán es Dios del vino, nombre que aplicaron al balché los primeros autores. Acán significa; entre otras cosas, «bramar», y quien quiera haya oído las voces de los mayas borrachos podría sentirse inclinado a establecer la relación. Es probable que los dioses de los apicultores fueran también patronos del balché, ya que éste es miel fermentada con adición de corteza del árbol llamado.

Pero sobre todo, el balché es un vino preparado con la corteza de un árbol del mismo nombre, su preparación es como sigue: se pone a hervir la corteza del árbol para quitarle lo amargo, después se pone a secar para posteriormente hervir con agua virgen, de cenote o de río no contaminado, para que la corteza «suelte» la esencia y el color, hay quien lo deja de dos a tres días para que fermente, algunos suelen agregarle miel (también hay quien le agrega azúcar o aguardiente).

Tiene un color rosa pálido y un sabor dulce. Se sirve en jicaritas y se distribuye entre todos los que participan en la ceremonia. Es importante remarcar, que solo se consume en las ceremonias, pues es sagrado, incluso está el Dios del Balché.

El balché tenía dos usos básicos entre los mayas:

En el primer uso, se dice que el balché ayudaba a purificar a la persona para poder estar en la ceremonia, era la pureza ritual requerida, de ahí la necesidad de que el agua para preparar el balché fuera «virgen».

En el segundo caso, para los mayas la naturaleza poseía innumerables misterios que no se mostraban en el mundo visible pero que eran tan reales como estos, a los que el hombre sólo podía acceder en estados especiales de conciencia.

Entre los mayas eran utilizadas sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas como el balché para estimular la conciencia o que permitieran entrar en trance con ellas; «Los hongos y plantas capaces de provocar esos estados de conciencia, o, en la concepción indígena, de permitir al espíritu transponer los umbrales hacia otras dimensiones de la realidad, se consideraban divinos. En los hongos y las plantas sagradas radican deidades que se integran al hombre que los ingiere, para sacralizar y dotarlo de poderes sobrehumanos que lo ayuden a vincularse directamente con los dioses, a ascender al cielo, a bajar al inframundo, a recorrer largas distancias y a conocer las causas ocultas de las cosas. El poder de estas plantas y hongos es tal que para cualquiera que las ingiera sin conocimiento puede ser mortal, sólo los chamanes que son «los que saben ver», «los sabios», las pueden manejar.

Así, el balché permitía estar en el mundo sagrado, trascender, entrar en contacto con lo que no podemos ver o tocar en el mundo profano, permitía estar en lo real, tratar de descifrar el misterio que encierra la naturaleza.

Hoy en día el balché, es la bebida sagrada más consumida en las ceremonias y por lo tanto la más conocida, incluso para muchos mayas sólo existe esa bebida sagrada.

El saká:

El saká es para los mayas una bebida sagrada elaborada a base de nixtamal medio cocido. Se utiliza sobre todo para ofrendar a los dioses del monte durante las fases de la milpa (medición del terreno, tumba, siembra, deshierbe y recolección).

Sak: quiere decir maíz. Las bebidas de maíz son sagradas desde siempre, así por ejemplo el mito cosmogónico quiché dice que el hombre fue formado con masa de masa de maíz: «… el principio de cuando se dispuso hacer al hombre, y cuando se buscó lo que debía entrar en la carne del hombre…moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los Progenitores, Tepeu y Gucumatz, así llamados…De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados» (Popol Vuh, 2000:86).

El hombre y su maíz son uno. El hombre cuida de su maíz como cuida de su vida, pide por el maíz en la ceremonias sagradas, ofrenda a los chacs para que caiga la lluvia, espanta a los animales selváticos, erradica las malas hierbas y, sobre todo, le da vida al sembrarlo. En correspondencia, maíz le da alimento a él y a su familia.

En la mayoría de los pueblos mayas aún se practica la ceremonia del Chá Chaak (Dios de la lluvia), ya que está relacionada con la siembra del maíz que es la actividad básica de estos pueblos y el saká es la bebida sagrada por excelencia en las ofrendas. También, en los meses de abril a mayo, los campesinos mayas tienen la costumbre de celebrar la ceremonia al Dios Chaak, para pedirle a los dioses de los vientos que los milperos sean favorecidos en sus próximas siembras, en esta ceremonia se preparan varios alimentos sagrados y bebidas sagradas como el saká y el balché.

En el pueblo maya Polyuc, Municipio de Morelos, Quintana Roo, desde días antes de realizar el brechado se ofrece al Dios Chaak una bebida llamada saká, con el fin de que el campesino no tenga problemas en su trabajo. Solamente él hace el rezo, cuya duración es de 15 minutos aproximadamente. En la época de siembra, se brinda la misma bebida para que la planta crezca bien y pueda cosecharse, en el proceso de ésta se siguen los mismos pasos que el caso anterior. La cosecha del maíz es el último paso que se sigue en el trabajo milpero, por lo tanto se brinda otra bebida del saká con el fin de demostrar al Dios Chaak su gratitud. Además, durante la ceremonia, se derrama saká, enseguida se le rosea tizne y carbón del horno donde se prepararon los alimentos sagrados, no es recomendable brincar o pasar sobre el saká porque tiene sus consecuencias, según dicen los mayas, puedan «agarrar el mal viento», sobre todo las mujeres que durante toda la ceremonia deben permanecer en la cocina, tienen prohibido participar en ella pues eso molestaría al Dios Chaak.

Otro ejemplo de una comunidad del Municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, en donde se observa cómo los campesinos ofrendan la bebida del saká en sus rituales en las diferentes etapas de la siembra del maíz. El proceso de la ofrenda sigue estos pasos: se eligen 5 jicaritas de saká, y con una hojita en forma de cuchara, remojada en el mismo, se esparce para bendecir a los cuatro puntos cardinales.

Las etapas de la siembra del maíz son:

Medición del terreno: Mes de Agosto, cuando hace una ofrenda de bebida con el fin de que salgan los animales peligrosos y en la medida que sean vistos por los campesinos se les mata.

Brechado: Agosto. Se trabaja cuando es monte alto. Inicio de las actividades de la explotación milpera. El campesino ofrenda la bebida del saká.

Tumba: Octubre, Noviembre, Diciembre y Enero. Se ofrenda saká para que los trabajadores se cuiden de picaduras de animales peligrosos, tales como las víboras.

Quema: Marzo y Abril. Se ofrenda la misma bebida acompañada de unas oraciones.

Siembra: Mayo y Junio. Ofrenda de bebida con rezos, al término de una hora se quita del lugar en donde se acomodó y se bebe.

Chapeo: Antes de empezar esta actividad se procede a ofrendar la bebida con el fin principal de ahuyentar a las víboras del monte.

Cosecha: Septiembre. En este mes, el maíz habrá sazonado, entonces se prueba. Acompañado de rezos, repitiendo varias veces el nombre de Dios.

Dobla: Octubre y Noviembre. No se ofrenda bebida.

El saká, es también utilizado como símbolo en la elaboración de los alimentos sagrados ofrendados en la ceremonia al Dios Chaak.

El alimento sagrado, se basa en unas tortas de maíz (los Noh Waho´ob) que están compuestas de capas de masa (PIM) sobrepuestas, hay de 13, 10 y 9 capas, la más grande tiene mayor jerarquía. Cada «PIM» simboliza a una nube. El proceso de preparación es el siguiente:

Al tener las capas de masa se obtendrá Noh Wah, y al trabajar en la parte superior de la tortilla se puede observar el simbolismo del saká:

a).- Se formará un círculo, elaborado a base de orificios mediante el dedo índice, considerados como los ojos del dios Chaac.

b).- Se punteará por orificio, hasta rodear toda la dimensión del Noh Wah.

c).- En cada orificio se depositarán tres gotitas de saká y se les ofrecerá a los dioses de la naturaleza. Las gotitas son consideradas como las lágrimas de los dioses de la lluvia.

d).- Posteriormente se taparán las lágrimas de Chaak, con pequeñas proporciones, cuya presentación simbólica y religiosa, se concibe como el cielo nublado, se entiende que al nublarse el cielo de un color café – pardo, de igual forma es la coloración que presenta la pepita molida. (La pepita molida es utilizada en la elaboración de los alimentos sagrados, ya que crece junto que el maíz, cuando el maíz se siembra se ponen semillas de maíz y de calabaza y así crecen juntos).

e).- En la parte central del Noh Wah, sobre la superficie, se formará un crucifijo, realizado con la presión ejercida por el mismo dedo índice, mismo en que se volverá a depositar el saká y se cauterizará con la pepita molida.

También durante el primer rezo maya que ejecutará el H-men (sacerdote maya), en el transcurso de la ceremonia, tirará gotas de saká en los cuatro puntos cardinales, norte, sur, oriente y poniente, acción que significa bajar a los regadores de la milpa del cielo.

El saká se utiliza sobre todo para la ceremonia de la milpa, y suele utilizarse en otras más, como por ejemplo, en semana santa en algunas comunidades mayas que se reúnen en la iglesia desde el jueves, viernes o sábado acostumbran llevar saká, con la que brindan en las oraciones durante el día y la noche.

De esta manera, la bebida del saká es un símbolo sagrado para la cultura maya, relacionada con la siembra del maíz, algunos le llaman el «pozol sagrado», su ofrenda a los dioses es fundamental para que el hombre pueda ser protegido de los animales peligrosos o de los animales que comen la siembra y no la dejan crecer, y sobre todo, para que a la siembra de maíz no le falte agua, pues si esto sucediera el hombre moriría porque ya no podría reproducirse ya que el maíz representa simbólicamente la fertilidad, por ello el saká está relacionado con el agua y el maíz, es la lluvia para el maíz, representa en los alimentos sagrados, donde se hacen orificios, las lágrimas del Dios Chaac que significa agua sobre los alimentos sagrados de maíz.

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