Visitantes aseguran que algunos establecimientos ofrecen espacios sin costo para atraer automovilistas, pero una vez dentro les exigirían contratar tours, comprar productos o consumir algún servicio para permitirles dejar el vehículo.
TULUM, Quintana Roo.— Lo que comienza con la oferta de un “estacionamiento gratuito” termina, según denuncias de visitantes, con una condición que no habría sido informada desde el principio: comprar o contratar algún servicio para poder dejar el automóvil en establecimientos ubicados en las inmediaciones del acceso a la zona arqueológica de Tulum.
Turistas señalaron que ingresaron a estos espacios atraídos por la posibilidad de estacionarse sin costo; sin embargo, una vez dentro, presuntamente se les comunicó que la gratuidad estaba condicionada a adquirir algún producto, recorrido turístico u otro servicio comercial.
De acuerdo con los testimonios recibidos, cuando los visitantes rechazan realizar alguna compra, se les pide retirar el vehículo.
La inconformidad, señalaron los afectados, no radica en que un negocio establezca requisitos para utilizar un estacionamiento privado, sino en que esas condiciones no sean informadas claramente antes de ingresar.
“Gratis”, pero con condiciones
Los denunciantes consideran que utilizar la palabra “gratuito” para promocionar un estacionamiento y posteriormente exigir un consumo puede generar una expectativa distinta entre los visitantes, particularmente entre turistas que llegan por primera vez y desconocen la dinámica comercial alrededor de la zona arqueológica.
La diferencia resulta sustancial: un estacionamiento verdaderamente gratuito no supone un desembolso adicional, mientras que uno sujeto a la contratación de otro servicio forma parte de una promoción comercial cuyas condiciones deberían ser conocidas previamente por el consumidor.
Los testimonios indican además que situaciones similares se presentarían en otros establecimientos próximos a los principales atractivos turísticos de Tulum, aunque hasta ahora no se cuenta con información suficiente para determinar cuántos negocios aplican este esquema.
Piden precios y condiciones a la vista
Ante estas situaciones, los visitantes pidieron que establecimientos y prestadores de servicios informen desde el exterior y de manera visible cuánto cuesta estacionarse y si la gratuidad depende de contratar un tour, consumir alimentos o adquirir cualquier otro producto.
La transparencia permitiría que cada turista decida antes de ingresar si acepta las condiciones y evitaría confrontaciones posteriores.
El señalamiento ocurre además en un momento particularmente sensible para la actividad turística de Tulum, donde autoridades y empresarios buscan recuperar visitantes hacia la zona arqueológica y el Parque del Jaguar.
Por ello, los inconformes advirtieron que las prácticas comerciales que generen una percepción de engaño pueden terminar perjudicando no solamente al establecimiento involucrado, sino a la imagen general del destino.
Una mala experiencia también se lleva de recuerdo
En destinos turísticos, la experiencia del visitante no termina en la playa o en la zona arqueológica. Incluye transporte, estacionamientos, restaurantes, tours y prácticamente cualquier servicio contratado durante su estancia.
Una inconformidad puede convertirse rápidamente en una reseña negativa difundida en plataformas digitales y redes sociales.
Los denunciantes solicitaron que las promociones sean transparentes desde el primer momento y que cualquier condición vinculada con el estacionamiento sea comunicada claramente.
Porque el problema no es cobrar o establecer un consumo mínimo; el problema comienza cuando algo se anuncia como “gratis” y el turista descubre las condiciones solamente después de haber entrado.






















