Por Salvador Pérez Hernández.
Chetumal a 16 de junio de 2015. Saldo de más de diez mil hectáreas dejaron los incendios forestales ocasionados por esta temporada estival que registró las más altas temperaturas, y que en Quintana Roo superaron los 45º Centígrados, incendios que provocaron la pérdida de ingentes cantidades de recursos forestales y del hábitat de la vida silvestre, incendios provocados por unos pocos, ya sea por negligencia o por ambición, sumada a factores naturales como huracanes y sequías.
Tan sólo en el municipio de Bacalar, ejidatarios afectados afirmaron la presencia de un gran incendio que abarcó más de cuatro ejidos; Río Verde, El Gallito, Miguel Alemán e Isidro Fabela con la pérdida de más de dos mil hectáreas. Por otra parte, en Othón P. Blanco por varios días ardieron grandes extensiones de áreas selváticas en la carretera, incendios que pudieron observarse desde la carretera que une Chetumal a Escárcega, con saldo de miles de hectáreas siniestradas, que incluyó la pérdida de áreas de reforestación; que fueron apoyadas con recursos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), Institución que se vio rebasada y nada pudo hacer para sofocar estos incendios.
En la zona norte del estado es evidente la desaparición de extensas áreas forestales ocasionadas por el crecimiento de las ciudades como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, sin que hasta el momento los Presidente Municipales de esos ayuntamientos hayan demostrado el menor interés por conservar el patrimonio natural que representan los ricos ecosistemas de la selva maya mediana y alta, en su mayoría de tipo subperennifolia.
En los ejidos de Nicolás Bravo, Tres Garantías y Caobas existen reservas forestales y áreas; de aprovechamiento forestal sustentable que sufrieron pocas pérdidas debido al interés de los ejidatarios por preservarlas, ya que cuentan con brechas cortafuegos y fueron debidamente vigiladas por la riqueza forestal que albergan, en el mismo sentido la biósfera de Calakmul en el estado de Campeche evitó pérdidas debido por incendios, gracias a la vigilancia y prevención que se aplicaron para esa rica reserva ecológica; que sirve de refugio a muchas especies.
No obstante, es necesario hacer mención que el trabajo coordinado de diferentes Instituciones como la CONAFOR, SEMARNAT, Ejercito Mexicano, Protección Civil y la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDARU) evitó mayores pérdidas al patrimonio forestal y la afectación de los ecosistemas y hábitats de diversas especies de vida silvestre operaciones que fueron posibles sólo con la participación de la población, tanto autoridades ejidales, delegacionales, ejidatarios y repobladores.
Sin embargo es necesario mayor involucramiento de las población ejidal en las tareas de la preservación de los incendios, buscando los mecanismos que motiven a esta participación, pues si se implementan pagos de sueldos en las labores de control de incendios, esta medida podría ser peor que el remedio, ya que incentivaría la provocación de los mismos incendios que se combaten, con tal de obtener algunos pesos en la tarea de sofocarlos.
Es necesario resaltar que las selvas quintanarroenses albergan una riqueza y biodiversidad forestal única, que van desde el árbol de Chicozapote, Zapote, Mamey, Chiricote, Ramón, Chaca, Tzalam, Cedro, Caoba, Granadillo, Pucté, Ceiba, Tinto, Amapola, Palma, Acacia, Chechen, Palo de Rosa, Ciruelo, Guaya, Mamoncillo, Jabín, Roble, Chacte Viga, Caobilla, Guácima, Higuera, Llora sangre, Mangle, Pucté, Parota, Quebracho, Chaca entre muchas otras especies
Son muchos los ejidos de la zona limítrofe del Othón P. Blanco y del municipio de Bacalar, sufrieron grandes pérdidas por el mal manejo de las quemas agrícolas; pequeñas quemas que provocaron grandes siniestros, resultando en la destrucción de ecosistemas, hábitats y pérdidas de la riqueza forestal.
A decir de expertos la selva se regenera muy lentamente, sin embargo si no es perturbada por la mano del hombre puede regenerarse en pocas décadas, ya que la capa nutritiva del suelo no se degrada al ritmo de los suelos deforestados, permitiendo la restauración del ecosistema y de los hábitats de diferentes especies.
Quintana Roo es una de las pocas zonas compactas de selvas medianas y altas que quedan en México, sin embargo la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) , Comisión Nacional Forestal y La Comisión Nacional Para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) a pesar de los fines loables para las que fueron creados han sido superados por los incendios en la tarea de Preservación y Conservación de los Recursos Naturales como Ecosistemas, hábitats y selvas.
Se concluye que la cooperación de las dependencias gubernamentales con los integrantes de las comunidades son el factor clave para un estricto control de los incendios forestales, así como evitar el pago directo por los jornales para apagar los incendios, buscando medidas de beneficio colectivo por temporada de sequía, así como estímulos a la comunidad por preservar el ejido de incendios.





















