El tiempo transcurre inexorablemente  y sigue el problema del transporte urbano en Chetumal

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Columna detalles

Por Isaías Díaz Martínez

Pues nada, mi comandante. Con la novedad de que aún no hay servicio de autobuses urbanos en Chetumal. Solo circulan las combis del Sindicato Único de Choferes de Automóviles de Alquiler (SUCHAA), que no ve con buenos ojos la entrada en servicio de los bus. Las autoridades municipales ya habían anunciado que entrarían en operación, pero parece que ahora el SUCHAA está haciéndola de tos. Claro, no le conviene.

A todo esto: ¿por qué tengo la impresión de que nadie, absolutamente nadie, piensa con sentido humanitario? Las autoridades ya autorizaron la concesión de los bus, pero ahora el sindicato se opone. Veamos cómo está este caliente asunto.

El sindicato de dueños de taxis, (es una gran mentira que sea de choferes, pues tiene socios que nunca en su vida han manejado un taxi y tienen más de 50 placas), ven un peligro para su economía en los bus

Los dueños de las combis pagan un chofer que trabaje el vehículo, le exigen una cantidad por cada día. El verdadero trabajador del volante tiene que ver cómo consigue dinero para el patrón y para sí mismo. Llenan hasta el tope la combi en el sitio, no salen de ahí hasta que se llene. Cobran cinco pesos por pasajero. Como no tienen competencia hacen lo que les pega la gana, no hay quien los meta en cintura. Conducen la unidad como locos para poder dar otra vuelta.

Nos transportamos en combis quienes tenemos poco salario, la clase común y trabajadora que anda sola, porque si son dos o más personas, es mejor abordar un taxi que cobra 22 pesos al centro.

Aunque nos llevan bien apretujados, como una lata de sardinas, preferimos  la combi, que nos lleva rápido a nuestro destino que un bus. Por eso no han progresado las líneas de autobuses urbanos que han entrado a dar el servicio, solo están unos meses y se van; las combis les ganan el pasaje.

Así pues las cosas, yo opino que mejor metan más combis, que salgan cada cinco o siete minutos aunque no vayan llenas para poder subir los pasajes que están esperando a los largo de la ruta. Así no hay tos con el sindicato y no se embarca a empresarios de autobuses urbanos que no conocen a fondo el movimiento.

Pero bueno, mientras que las autoridades, empresarios y sindicato se ponen de acuerdo, aquí nos tienen transportándonos  bien apachurrados, sudando a chorros y nada seguros. Pero… ¿qué podemos exigir por cinco pesos? Oh, y ahora… ¿quién arreglará este embrollo? Ya van varios  años sin autobuses urbanos y pocas combis. Parece que a las autoridades no les interesa resolverlo. Quizá nos tengamos que esperar  que entre en acción el nuevo Instituto de Movilidad. Dejemos que el mundo ruede, ruede y ruede, aunque ya estamos bien mareados de tanta vuelta que le han dado los meros meros de la ley a este asunto.

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