TULUM, Quintana Roo.- La ausencia de un Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) vigente mantiene a Tulum en una situación de vulnerabilidad ambiental, mientras avanzan proyectos de infraestructura que podrían detonar un crecimiento urbano desordenado y aumentar la presión sobre la selva y los acuíferos de la región, advirtió la asociación civil Centinelas del Agua.
El director general de la organización, Alejandro López Tamayo, señaló que el nuevo libramiento impulsado por el Gobierno Federal representa un proyecto que podría generar un proceso de expansión urbana alrededor de la obra si no existen instrumentos de planeación territorial que regulen el desarrollo.
Explicó que el impacto ambiental de este tipo de infraestructura va más allá de la superficie donde se construye, ya que la apertura de nuevas vialidades suele propiciar cambios de uso de suelo, desarrollos inmobiliarios y la ocupación de nuevas áreas naturales.
«Nos preocupa este libramiento porque representa un impacto más hacia la selva, hacia esta fábrica de agua que tenemos en la Península de Yucatán. Cuando se abre una vía, el problema no es únicamente la franja donde se construye, sino todo lo que detona a su alrededor», expresó López Tamayo.
El ambientalista indicó que, sin un Programa de Ordenamiento Ecológico actualizado, resulta más complejo proteger las zonas con mayor valor ambiental y establecer límites claros al crecimiento urbano.
Recordó que la organización manifestó preocupaciones similares durante el inicio de las obras del Tren Maya, al considerar que el principal riesgo no radica únicamente en la infraestructura, sino en el desarrollo urbano y comercial que suele generarse posteriormente alrededor de este tipo de proyectos.
Añadió que la falta de planeación puede favorecer la especulación inmobiliaria, la proliferación de asentamientos irregulares y la construcción de desarrollos sin sistemas adecuados de tratamiento de aguas residuales, factores que representan un riesgo para los mantos acuíferos de la Península de Yucatán.
López Tamayo señaló que la región posee una de las redes de ríos subterráneos y sistemas kársticos más importantes del país, por lo que cualquier transformación territorial debe evaluarse considerando sus posibles efectos sobre la calidad y disponibilidad del agua.
Ante este escenario, Centinelas del Agua hizo un llamado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a las autoridades competentes para que los proyectos de infraestructura sean sometidos a evaluaciones ambientales independientes, sustentadas en criterios científicos y con una visión integral del territorio.
Finalmente, el representante de la organización consideró indispensable aplicar el principio precautorio antes de autorizar nuevas obras que puedan modificar el entorno natural, con el objetivo de preservar los acuíferos, la biodiversidad y el equilibrio ecológico de una de las zonas con mayor riqueza hídrica del país.






















