Por Mario Castillo Rodríguez
Javier Rojo Gómez.-Pobladores de la comunidad de Javier rojo Gómez, que dependen laboralmente del Ingenio San Rafael de Pucté, acudieron ante este medio de comunicación para denunciar un grave problema social y de salud que impacta directamente a los menores que estudian en la escuela Benito Juárez de la Colonia Obrera.
Los inconformes padres y madres de familia, manifestaron que desde meses atrás han hecho del conocimiento de las autoridades el rebosamiento de la fosa séptica de dicho centro educativo, y hasta la fecha nadie ha tomado cartas en el asunto, creciendo el temor de que los estudiantes estén a merced de dicho foco de infección.
“La fosa rebosó desde hace meses porque está llena de grietas, cuando hay lluvia es algo terrible porque salen las aguas negras mezcladas con el excremento y ahora que está el calor a lo máximo salen los malos olores que no se pueden ni aguantar. Hemos acudido hasta la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC), y no hemos tenido respuesta, a las autoridades parece no importarles que nuestros hijos estudien y jueguen en medio de los olores a mierda”, dijo uno de los padres quejosos.
Otra de las denunciantes, aseguró también han tocado la puerta del propio regidor de Othón P. Blanco, Gabriel Rivas Canul, proveniente de la zona cañera, quien les prometió les apoyaría con especies porque no tenía ni daba dinero para esos fines. “Pero hasta la fecha aunque aseguró que mandaría a desazolvar la fosa no ha hecho nada, le dimos incluso un oficio pero parece que se le olvido nuestra petición, parece que también se le olvido de donde proviene”, demandó.
“También al alcalde de la comunidad (Javier Rojo Gómez), Manuel Barajas Linarte, le hemos hecho de su conocimiento sobre la necesidad de limpiar la fosa y repararla, e incluso le hicimos llegar un proyecto para una nueva fosa pero nos dijo que no era posible, pero pues a la fecha ni el proyecto de una nueva ni la limpieza de la existente, y nuestros hijos están expuestos a enfermedades ante los malos olores”, reclamó la madre denunciante.
Cabe señalar que, de acuerdo a lo manifestado por los padres de los niños afectados con la podredumbre, la escuela primaria Benito Juárez que cuenta con 12 salones, es una de las más marginadas del municipio capitalino, y de los dos turnos que tiene, es el de la tarde el que más reciente la dejadez de las autoridades ante la falta de material para la enseñanza y trabajo de los estudiantes. Por la mañana son cerca de 300 alumnos que asisten a dicho plantel escolar, mientras que en el turno vespertino son poco más de 140.
“La mayoría son hijos de cortadores de caña, todos vivimos en situaciones complicadas económicamente hablando y no hay una sola autoridad -ni municipal, ni estatal, ni federal- que haya dirigido la mirada hacia nuestros niños para darles apoyo, muchos no tienen ni zapatos y van descalzos a la escuela. Nosotros hemos hecho todo lo posible, hasta eventos y rifas pero no logramos recuadrar lo suficiente para que los chiquitines tengan una educación digna, de calidad como mucho presumen los que nos gobiernan”, lamentó otra de las madres inconformes.
“Es por eso que tocamos a la puerta de este medio de comunicación, e iremos a la radio o a cuanto lugar sea necesario a ver quien atiende nuestra demanda, a ver quién salva a nuestros hijos de que diariamente tengan que estudiar y jugar en medio del terrible olor a caca que se siente desde que llega uno a la escuela, y que hasta los maestros que ahí trabajan se tienen que tragar porque no pueden hacer tampoco nada”, puntualizó la quejosa.
Cabe señalarse que otra de las problemáticas que expusieron los padres de familia -aparte de las condiciones deplorables en la que se encuentran los salones, el mobiliario, los baños y el comedor- fue la venta de comida chatarra que impera dentro y fuera de dicho plantel escolar, y que amen de la falta de alimentación adecuada por la escases de recursos, contribuye a “la desnutrición de los estudiantes”; por cierto otro tema que han dejado al olvido las autoridades educativas y de salud.
¿Hasta cuándo? Es la pregunta que oscila entre los pobladores y estudiantes de la comunidad de Javier Rojo Gómez, ya que al igual que otras comunidades asentadas en las zonas rurales de Quintana Roo, son las más desatendidas por la mano de las autoridades educativas; por la mano del gobierno.






















