QUINTANAROOPor Mario Castillo Rodríguez
La historia de Quintana Roo, como estado, comienza en 1902 cuando se crea el Territorio Federal de Quintana Roo, y tras varios procesos y sucesos, el 2 de septiembre de 1974 el presidente Luis Echeverría Álvarez, envío al Congreso de la Unión una iniciativa de ley para que Quintana Roo y Baja California Sur fueran elevados a la categoría de estados. Tras la aprobación de las legislaturas estatales, el 8 de octubre de 1974 Quintana Roo nació como Estado Libre y Soberano.

Hoy Quintana Roo cumple 39 años de su erección como Estado Libre y Soberano. Tres décadas y nueve años luchando por alcanzar la plenitud como Entidad, luchando por consolidar un desarrollo armónico en pro de mejores niveles de vida para sus habitantes.

Sin embargo, la “Balanza” de la historia nos obliga a señalar que, lejos del protocolo político-burocrático, muy poco hay que celebrar si enfocamos la mirada hacia el retroceso en el que hoy se encuentra nuestro Estado, si enfocamos la mirada por ejemplo hacia esos Dignatarios Mayas que año tras año son usados como estandarte de abarrotadas fiestas políticas, pero que siguen ahí, en su abandonado rincón de la periferia estatal, como buena presea a la que cada determinado tiempo hay que sacudirse el polvo para presumir.

Y es que llegar a 39 años de existencia como Entidad, en medio de una severa crisis económica, política, social, e incluso cultural, no es motivo de celebración, mucho menos cuando se registra el mayor despido de empleados de gobierno en la historia de este pujante Quintana Roo, y cuando diversos sectores de la sociedad, entre ellos los maestros quintanarroenses, levantan la voz en reclamo a un Gobierno que simplemente ha tenido por herencia asumir los costos de un antecesor que tuvo como política sexenal el despilfarro y el manejo indiscriminado de los recursos públicos, tan sólo para ensalzar su imagen y aterrizar proyectos personales y de grupo.

Y es que no se puede tapar el sol con un dedo, estamos en un momento por demás crítico como Entidad Federativa, con una deuda impagable, con números rojos en las finanzas estatales, con altos índices de desempleo y con amplios sectores sociales viviendo en pobreza y pobreza extrema, y eso, nos es motivo de orgullo, mucho menos de celebración.

Quintana Roo, lejos de ver un horizonte claro y promisorio, ha dado cuentas de un insultante saqueo, de gobernantes –estatales y municipales- voraces que en su afán de incrementar fortuna han hecho ruinas de las arcas públicas, y hoy como sociedad, sin deberla ni temerla, nos toca asumir los costos junto con el Gobierno en turno.

Y esto es muy lamentable, pues el Estado cuenta con una amplia gama de polos de desarrollo turísticos de primer orden, posee una inmensa riqueza natural. Cancún es conocido en todo el mundo, Playa del Carmen, Xcaret, Tulum y Bacalar, entre otros, le han dado fama mundial a nuestra Entidad y al País en conjunto. Sin lugar a dudas, Quintana Roo cuenta en la actualidad con los elementos humanos y económicos que permiten su total viabilidad como Entidad Federativa, y aun así, estamos al borde del abismo.

Aquí también vale la pena señalar que el 8 de Octubre de 1974, Quintana Roo nació como Estado Libre y Soberano con los mismos límites y extensión que se le había otorgado en 1902 cuando se declaró Territorio federal, y eso tampoco es motivo de orgullo, pues recordemos que el pasado mes de junio del presente año, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dio un histórico revés al determinar que se deslinda del conflicto limítrofe y deja en el limbo el territorio en disputa. Con esto, Quintana Roo perdió ante Campeche una franja de territorio que también beneficia a Yucatán, luego de 28 años de litigio.

Y si volteamos la mirada hacia cada uno de los municipios que conforman la Entidad, vemos en la “Balanza” a 10 nuevos presidentes municipales que encontraron un panorama aún más desolador de lo que inicialmente habían previsto. Y es que no solamente confirmaron que no tendrían posibilidad de integrar su equipo de acuerdo con sus filias y compromisos adquiridos antes, durante o después de la campaña, sino que sus antecesores dejaron las arcas vacías, millonarias deudas públicas y con proveedores prácticamente impagables, sumado esto a un ambiente laboral enrarecido por el despido de cientos de trabajadores municipales.

Por lo anterior y muchos más, ¿Hay algo entonces que celebrar hoy 8 de octubre cuando Quintana Roo cumple 39 años de existencia? …Queda al escrutinio público.

PD.- Es muy probable que al momento de leer estas líneas los maestros estén de nuevo en las calles y los alumnos sin clase, y con el mismo argumento: luchando por sus derechos laborales al grito de “fíjese que siempre no, la minuta firmada no nos favorece”, va de nuevo la joda para los alumnos. Empero, todo sea en favor de la educación. ¡Hágame el bendito favor!

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