Chetumal.-Después de que las redes sociales fueron abarrotadas con sendos comentarios que relacionan a una funcionaria de primer nivel del Gobierno del Estado con el vandalismo del cual fue objeto un vehículo en un estacionamiento de la costera de Bacalar, la realidad evidencia que se trató de simples comentarios malintencionados.
La intención de desvirtuar la acción de la justicia, acabó por desatar una serie de comentarios que vincularon a personas ajenas a lo que desde tiempo atrás acontece en el onceavo municipio y que fue producto del llamado popular en pro de la paz y la estabilidad social.
Muchos aseguraron que el cateo a la vivienda de la familia “Tox” derivó de un robo cometido a la esposa del Gobernador Carlos Joaquín, cuando verdaderamente el vehículo no pertenecía a la Primera Dama, ni mucho menos el hecho aislado de un cristalazo motivó la acción de las fuerzas policiales.
La realidad es que el hartazgo ciudadano llegó hasta niveles más allá de una policía municipal rebasada por la ola de robos y asaltos de la polémica familia vinculada incluso con el narcomenudeo, que orilló a las fuerzas estatales a coordinarse con instancias federales como el Ejército y la Marina, para desarticular a la llamada “Band de los Toxes”.
Y es que en Bacalar es del dominio público que dicha familia era protectora de todo aquel que cometía robos y asaltos para intercambiar el botín con droga, y así dar continuidad a la inseguridad que asediaba a propios y extraños.
Inseguridad que se extendió hasta la zona costera donde en los últimos meses los “Toxes” acostumbraban a vandalizar vehículos para robarlos, lo que motivó el cateo a la vivienda donde el operativo conjunto aseguró droga y logró la detención de dos de los principales cabecillas de la delincuencial organización familiar.




















